jueves, 14 de marzo de 2013

JORGE BERGOGLIO, PAPA DE LAS TINIEBLAS


Por Raúl Isman

Docente. Escritor.
Colaborador habitual
del periódico socialista El Ideal.
Director de la revista
Electrónica Redacción popular. Columnista en política internacional
del Canal Señal Oeste (Moreno) y
del Programa radial Periodismo consentido
raulisman@yahoo.com.ar
 
"El matrimonio gay es una movida del Diablo".
Francisco I, antes de su nombramiento.
 
Jorge Bergoglio:
El PAPA argentino, Francisco I, viene a cumplir el proyecto del poder mundial para disputar el consenso de la sociedad, especialmente de los pueblos. No solo se trata de sustentar posiciones contrarias al matrimonio igualitario, o contra el aborto, ampliamente difundidas por el obispo Bergoglio, sino de gestar una conciencia de disciplinamiento hacia el orden contemporáneo, reaccionario, de dominación transnacional.
Julio Gambina. Economista y dirigente político argentino.
El 13 de marzo de 2013 la gerontocracia vaticana escogió por primera vez en la historia un papa no europeo. Se trata del arzobispo argentino Jorge Bergoglio, quien asumió bajo el nombre de fantasía de Francisco I. Habida cuenta que a los franciscos en el mundo de habla hispana suele llamárselos "Pancho" no faltará mucho para que el nuevo pontífice sea conocido como Panchito de las tinieblas por algunas razones que detallaremos a continuación, sin la mínima pretensión de agotar el tenebroso prontuario del prelado (se sospecha que fue cómplice del robo de bebés durante la dictadura, por ejemplo).
Al nombrar a Bergoglio, el estado vaticano se puso en total coincidencia con sus peores tradiciones y antecesores en el trono romano. Por no hablar de etapas demasiado antiguas (los operadores sacerdotales que colocaron a la naciente iglesia como aliada del imperio latino y luego fundamento teologal de la opresión feudal), un hilo histórico vincula al Papa Julio II (1443-1513 y en el trono entre 1503 y 1513, jefe de una banda de "condotieri" algo parecido a los parapoliciales de la época) con PIO XII (pontífice cómplice del nazismo entre 1939 y 1958). El listado es incompleto por demás y cuenta con obispos cómplices de cuanto genocidio ocurrió en nuestro continente. Además, no hay que olvidar que la conquista y explotación de nuestro continente fue posible por el uso ilimitado de la espada sacerdotal (cruz). No obstante, ello no impidió a un reconocido antecesor del nuevo Papa, el extinto y reaccionario Obispo Antonio Quarracino que denunciase a las fuerzas de izquierda como expresiones extranjerizantes; como si la Iglesia fuera originaria de nuestras pampas. Por otra parte, la denuncia del interés vaticano por las riquezas pecuniarias y la extrema pobreza de su espiritualidad es aún anterior a la Protesta encabezada por Martín Lutero hacia la segunda década del siglo XVI. ¿Mejoró la conducción católica en este punto o empeoró en las casi cinco centenas transcurridas? La respuesta es más que obvia.
Para no abundar en demasiadas cuestiones el peor baldón de la trayectoria del neofrancisco es el secuestro por las fuerzas represivas de dos sacerdotes bajo su jesuítica jurisdicción. El caso se relata en el libro "El silencio" del periodista Horacio Verbitsky, quien previamente lo había acusado en varias notas de haber entregado los datos de las víctimas a las jaurías criminales. Todo según declaraciones de Orlando Yorio, uno de los jesuitas secuestrados, antes de fallecer por causas naturales en 2000. El acusado jamás intentó refutar los graves cargos y se limitó a prohijar una publicación en su alabanza. Citado por la justicia (¿ y si reclama la extradición papal?) para declarar por el robo de bebés a madres martirizadas durante la dictadura 1976-1983 respondió por escrito. Sólo le faltó justificar el hecho aduciendo que los infantes hurtados a sus familias no debían soportar abusos pedófilos, de esos que son especialidad de la casa eclesial. De modo que la elección de Francisco I es una toma de posición: la curia vaticana le dice fuck you a la Argentina torturada, oprimida y masacrada durante los años siniestros. Es una opción por los asesinos, torturadores y explotadores contra las Madres de Plaza, los H.I.J.O.S, las abuelas y el sufrido pueblo de nuestro país.
Los antecedentes cuentan, pero en rigor la causa inmediata para la elección del ungido es el hecho de que se trata de un operador político con pretensiones de extremo florentinismo. Pero es preciso un supermaquiavello para tratar de encausar y conducir la terrible interna vaticana; de modales silenciosos y suaves, pero de extremo salvajismo. No menor es el problema de la pérdida de la influencia de los ¿valores? católicos en el seno de la sociedad civil (laicado). Es sabido que casi nadie de los autoasumidos como practicantes de la fe se halla dispuesto a seguir los preceptos difundidos por el dogma (dejemos la discusión de con cuanta consecuencia practicados por los propios sacerdotes). Rara avis es la mujer que llega virgen al matrimonio y ninguna pareja desenamorada se abstiene de separarse. La disminución de vocaciones sacerdotales es otra realidad que debería afrontar el nuevo Papa.
Pero la causa fundamental del nombramiento del obispo pasa, en nuestra opinión, por otras cuestiones. Si entre los siglos XI y XII de nuestra era se libra una dura batalla entre papado e imperio, el fin de la guerra fría va a ser precedido y posibilitado por un acuerdo entre el papado (polaco, Karol Wojtyla) y el imperio (protestante y yanki) en el cual el objetivo logrado fue derrumbar al socialismo real y recomponer la dominación del capital sobre las masas populares. El señorío aún inacabado del neoliberalismo tuvo una fuente teologal: la influencia de la iglesia católica, en general. Y en particular, del pontífice polaco, cuya impronta aún es prematuro que la historia pudiere dimensionar. Y una inquietante hipótesis postula que asistimos a un nuevo acuerdo estratégico entre el Vaticano y el imperio del norte. Se trata de confrontar contra los gobiernos populares latinoamericanos y los movimientos sociales. La prenda del acuerdo es que la iglesia movilice sus recursos espirituales al servicio de- en una situación de mínima- debilitar y paralizar a los sujetos ya señalados. Y en una perspectiva de máxima derrotarlos y deponerlos. Y a cambio, el poder financiero global ayude a ocultar los escandalosos manejos del Instituto de Orden Religioso (el banco vaticano). Como se ve, la única diferencia entre las maniobras papales en tiempos de Lutero y los actuales es la cantidad de los fondos involucrados y la sofisticación de las operaciones y las unidades monetarias. No nos extrañemos que los prelados venezolanos y el propio Papa se pronuncien contra el católico Nicolás Maduro y a favor del judío derechoso pro imperialista Henrique Capriles Radonski. La ofensiva contra los gobiernos progresistas sólo reconocerá los límites que los propios pueblos pudieren crearle. Así nos queda claro cómo es posible que el papado denuncie constantemente a las guerras, "omitiendo" al imperialismo, verdadero causante de los conflictos bélicos. Una vez más y como siempre fueron excluidas del conclave vaticano las masas populares y sus necesidades y la posibilidad de construir sociedades más justas basadas en el derecho y el poder civil dependerá de poder derrotar a las fuerzas tenebrosas acaudilladas a partir de hoy por Francisco I.
Apéndice: parte del prontuario de Panchito:
BERGOGLIO:
CURRICULUM-VITAE DEL AÑO 1976
SIENDO EL DIRECTOR (MAYOR) DEL COLEGIO JESUITA DE RUTA 202 EL PERSONALMENTE HIZO LA LISTA DE CURAS OBREROS Y VILLEROS ENTREGÁNDOLAS, A SU SECRETARIO PARA QUE LAS DIERA A LA DICTADURA MILITAR PARA SU SECUESTRO Y ASESINATO.
FUENTE: PICHI MESSENGEIRE CURA OBRERO QUE TRABAJABA CON CARLOS MUJICA Y QUE SOBREVIVIÓ A LAS MASACRES, (UNA GRAN PENA QUE MURIÓ HACE MUY POCO), Y QUE ESTABA EN ESE COLEGIO Y SALVO SU VIDA DE CASUALIDAD. EL "PERRO" HORACIO VERBITSKI SACÖ (EN PAGINA 12) HACE UN TIEMPO ATRÁS LAS COMPLICIDADES DE LOS OBISPOS CON LAS MATANZAS DE CURAS OBREROS Y VILLEROS.
Mauro Vanetti
La abdicación del Papa pone de relieve la crisis del catolicismo romano
Exacerbada lucha interna en el Vaticano
En un período de crisis y decadencia del capitalismo, para muchas personas la religión es la única certeza a la que aferrarse. Pero si el Papa mismo ya no está convencido que él puede mantener su posición hasta su muerte, esta ilusión de solidez empieza a descomponerse. El efecto del sorpresivo anuncio de retiro del Papa Benedicto XVI en la conciencia de más de mil millones de católicos romanos va a ser el de un terremoto espiritual y, sin duda, también va a tener consecuencias políticas.
La última vez que un Papa abdicó de su cargo antes de Benedicto XVI fue en 1415, cuando Gregorio XII se retiró con el propósito de recomponer el Cisma de Occidente, una larga escisión de cuarenta años entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Aviñón. El mismo vocero papal ha descartado problemas de salud graves en la presente abdicación. Parece que la renuncia de este pontífice también se basa en una profunda división dentro de la Iglesia Católica y en particular dentro de la Curia romana, es decir, el gobierno de la Iglesia y el aparato administrativo de esta teocracia en miniatura.
La base material de la Iglesia
La Iglesia Católica está organizada como una mezcla de una vieja monarquía feudal y un partido político moderno. En un mundo dominado por el modo de producción capitalista, desempeña el papel de ideólogo colectivo en nombre de la burguesía, que influye en 1.200 millones de personas de todos los continentes. Para llevar a cabo esta tarea reaccionaria emplea, además de los laicos que trabajan en los órganos y las estructuras que controla, un aparato de más de 400.000 sacerdotes (la mitad de ellos se concentra en Europa), 750.000 monjas, etc. Sólo en EE.UU., más de un millón de hombres y mujeres trabajan para la Iglesia Católica Romana, de una manera u otra.
Esta máquina de propaganda enorme se financia principalmente de tres maneras: con donaciones en dinero, en especie y mediante el trabajo voluntario (incluyendo el trabajo de los monjes y las monjas, que -al menos en el papel- no tienen derecho a poseer nada personalmente); con la renta de las enormes propiedades que posee; y a través del parasitismo de las finanzas de algunos Estados, en particular de la República Italiana. Pero estas fuentes de financiación están cada vez más obstruidas.
La disminución de "vocaciones" ha obligado a la Iglesia europea a importar clérigos en masa del Tercer Mundo. La cuota de los católicos en la población mundial se ha estancado en el 17%, sin embargo, esto esconde la fuerte reducción cualitativa del cumplimiento de los preceptos religiosos y de la liturgia, que se traduce en donaciones más escasas y en un debilitamiento de la transmisión de la fe de una generación a otra.
Las estadísticas muestran cómo la mayoría de los católicos no asisten a la Santa Misa semanalmente y en muchos países las cifras de asistencia se están reduciendo de manera constante. En Italia en el período 1995-2000 el 48% de los adultos católicos declararon que estaban siguiendo este precepto fundamental, mientras en 2005-2008 sólo el 36% lo estaban haciendo. Estos datos tampoco reflejan la situación real. Por ejemplo, una encuesta encargada por el propio Vaticano en una diócesis central -Sicilia- organizó un recuento físico de cuántos entre los que decían que van a la iglesia todos los domingos (30%) lo hacía realmente. El resultado mostró que sólo alrededor de la mitad de ellos (18%) iban en realidad a misa.
Entre1990 y 2010 el número de niños que son confirmados se redujo a un 18% en Europa, aunque esto fue compensado por un aumento en el Tercer Mundo, la cantidad de primeras comuniones se ha reducido tan drásticamente en los países avanzados que ha dado lugar a una caída mundial del 5% en el mismo lapso.
El crecimiento relativo de la Iglesia en algunas áreas subdesarrolladas del mundo no puede sostener los costos de su debilitamiento en Occidente. En los países que son económicamente decisivos para la Iglesia, los mismos fieles no parecen particularmente apegados a ella. De acuerdo con un sondeo de opinión de 2005, el 44% de los católicos italianos son de la opinión de que la Iglesia no da respuestas adecuadas a los problemas de la vida familiar. En el norte de Italia en 2011 los matrimonios civiles ya habían superado a los matrimonios religiosos. Estadísticas similares se pueden encontrar para la población católica de la mayoría de los países occidentales, entre ellos España e Irlanda.
También hay una creciente hostilidad de la opinión pública contra los privilegios eclesiásticos, especialmente escandalosos en tiempos de crisis y en los países de mayoría católica, pero es importante también en países como los EE.UU., donde los privilegios son compartidos entre miríadas de denominaciones cristianas y de otras organizaciones religiosas.
Combinemos todo esto con la competencia de las iglesias más modernas y agresivas, y podremos comprender fácilmente las amenazas a la estabilidad del flujo de caja del Vaticano. Esto ha hecho que el Vaticano sea cada vez más dependiente de la reinversión de sus recursos de capital en operaciones financieras, aprovechando la posibilidad de utilizar su pequeño Estado en Roma como un paraíso fiscal y un lavador de dinero internacional. El instrumento para tales operaciones de riesgo es el IOR (Instituto de Obras de Religión), el banco privado con sede en la Santa Sede bajo el control directo del Papa. Este banco fue creado en 1929 con el fin de gestionar de manera eficiente los fondos que provenían del Estado fascista después de los Pactos de Letrán entre el Estado italiano y el Vaticano, que fueron firmados por Mussolini y el primer ministro del Papa. No podría haber mejor ejemplo de la estrecha relación entre los "mercaderes del templo" y los aspectos más reaccionarios del capitalismo.
Intrigas de la corte
En 2006, Joseph Ratzinger escogió al cardenal Tarcisio Bertone como su nuevo secretario de Estado, es decir como primer ministro. Bertone ya había estado "trabajando" con Ratzinger en la Inquisición romana, y fueron aliados en el cónclave de 2005 (el cónclave papal es el Congreso de los cardenales que elige a un nuevo Papa). Desde esa posición a través de los años ha acumulado un poder extraordinario que ha estado usando más temerariamente contra las crecientes filas de sus enemigos en la corte papal.
Fue en el contexto de un conflicto agudo entre la facción de Bertone y sus opositores en la Curia (como el cardenal Sodano, el cardenal Ruini y otros "Wojtylianos") que estalló el escándalo Vatileaks. Este escándalo consistió en una serie de filtraciones sobre dos cuestiones principales: la suciedad de las finanzas del Vaticano y de la inminencia de una sucesión pontificia.
Desde 2008, el Cardenal Bertone ha sido el jefe del órgano de gobierno del IOR. A partir de ahí, ha estado oponiéndose a todos los intentos del banco central italiano y del Consejo de Europa para hacer menos opaco el funcionamiento del IOR. Básicamente, en la actualidad, cualquier persona anónima puede abrir una cuenta bancaria allí utilizando un clérigo cómplice como apoderado. Desde 2010 surgieron una serie de escándalos, que expusieron al IOR como el socio preferido de varios grandes bancos italianos y europeos para las transacciones negras. En diciembre de 2010, 23 millones de euros pertenecientes a un cliente sin nombre del IOR fueron congelados por las autoridades italianas.
El desarrollo de la crisis económica hizo que las autoridades bancarias estuvieran menos dispuestas a ser tolerantes con la forma de operar del IOR, que actúa con la absoluta desregulación papal, está exento de impuestos y opera con total desprecio por las normas internacionales. La situación empeoró tanto que las autoridades italianas forzaron la desconexión de todos los cajeros automáticos en la Ciudad del Vaticano. Algunos rumores, informados por el diario La Repubblica y originados en la Curia romana, dicen que el bloqueo de los cajeros automáticos y la renuncia de Benedicto XVI están estrechamente vinculados.
En 2009, Ratzinger y Bertone nombraron como presidente del IOR a Ettore Gotti Tedeschi, un banquero comprensivo con la "teoría católica del libre mercado", que sostiene que la crisis económica actual está causada por el aborto y la anticoncepción. Sin embargo, cuando Gotti Tedeschi trató de interferir en el funcionamiento del banco con el fin de hacerlo un poco más transparente, se topó con una pared de ladrillo. Es la misma pared con la que se topó el arzobispo Viganò cuando, después de haber sido puesto a cargo de ordenar el enorme déficit presupuestario de la Santa Sede, acabó pisando los dedos de muchos sacerdotes corruptos. El nombre de esta pared de ladrillo es Marco Simeon. Éste es un siervo del cardenal Bertone (¡hay rumores que dicen que es su hijo!) que proyectó el despido de Viganò y, más tarde, el de Gotti Tedeschi.
Todas estas filtraciones son sospechadas de haberse iniciado como una represalia contra el "partido Bertoniano". Hay cartas explícitas de Viganò que se distribuyeron a la prensa, que revelaron información detallada sobre el conflicto que se desarrolla dentro del IOR. Los periodistas incluso consiguieron un documento clasificado escrito por el Papa Benedicto XVI, en el que se informa que un cardenal siciliano había hablado con algunos eclesiásticos chinos que predecían un nuevo Papa antes de 2013. Los chinos lo entendieron como una amenaza de muerte, pero en retrospectiva, podría decirse que suena como una referencia a la abdicación que venía. En este documento, el cardenal Angelo Scola, arzobispo de Milán y enemigo jurado de Bertone, también está indicado como el sucesor designado de Ratzinger. El denunciante que filtró estos documentos fue identificado también: hilarante como pueda parecer, ¡el individuo culpable resulta ser el mayordomo! El mayordomo personal del Papa fue detenido por la Gendarmería del Vaticano -un acontecimiento sin precedentes en sí mismo- el 24 de mayo de 2012. Ese mismo día, Gotti Tedeschi fue echado.
El mayordomo sostuvo que él habría desencadenado el Vatileaks con el objetivo de proteger a la Iglesia y al Papa mismo del enemigo de adentro: la codicia, la corrupción... y su secretario de Estado. Vale la pena señalar que el juicio terminó con una sentencia, pero el pontífice perdonó al mayordomo. Algunos explican la abdicación de Ratzinger como una medida extrema para desenredar a la Curia de la garra asfixiante de Bertone. No sería fácil, y Ratzinger no pareció dispuesto, despedir al secretario de Estado, pero si el Papa abandona entonces su primer ministro debe renunciar de inmediato, y no puede volver a ser confirmado si el cónclave establece un nuevo equilibrio de poder. Al parecer, Bertone está utilizando estos últimos días antes del 28 de febrero -la fecha de abdicación anunciada- para colocar a sus secuaces en puestos clave; significativamente, se apresuró a contar con un grupo nuevo y fresco de Bertonianos obedientes para que se hagan cargo de la gestión del IOR. Todo apunta a una exacerbación de la lucha interna.
Cambio de Papas, pero los problemas permanecen
La elección de Joseph Ratzinger representó una desviación de la línea de Juan Pablo II, basada en el universalismo, el ecumenismo y en un intento de apelar más a los jóvenes. Como marxistas, sabemos que la política de Karol Wojtyla no fue menos reaccionaria: el Papa polaco abrió su reinado bajo la bandera de un flagrante anticomunismo y fanatismo, y que las falsas posturas anti-capitalistas y anti-imperialistas adoptadas después del colapso de la URSS y durante la guerra en Irak fueron usadas efectivamente para ocupar el espacio político de la izquierda y desviar a millones de jóvenes al terreno estéril de las reuniones masivas en la Jornada Mundial de la Juventud, tirando a la basura la lucha contra el capitalismo. Esta maniobra, sin embargo, reveló sus límites con el llamado movimiento anti-globalización, cuando él intentó separar a los católicos del movimiento con resultados muy magros. Como cuestión de hecho, el falso anti-capitalismo de Wojtyła ni siquiera logró impedir el giro a la izquierda en América Latina y el ecumenismo no pudo frenar significativamente la marcha de fieles a otras religiones y sectas nuevas. A pesar de las intenciones de Wojtyla, su supuesta apertura no contrarrestó efectivamente la influencia debilitada del dogma católico, y al final del día, tuvo que aceptar que las numerosas ovejas negras en la grey católica se alinearan con las tendencias predominantes. A los cardenales presentes en el cónclave, la elección de Ratzinger debe haberles sabido como un café negro después de haber estado bebiendo toda una noche de juerga.
La elección de este teólogo alemán fue una opción oscurantista que implicó un cambio de foco con la vuelta del núcleo duro de auténticos creyentes conservadores. Fue una elección provinciana que tenía por objeto velar por los intereses codiciosos de la Iglesia en Italia y las intrigas dentro de la Curia de Roma. Como podemos ver, esta línea también se enfrentó a enormes problemas y ahora ha sido derrotada. Su pontificado ha sido testigo de un flujo interminable de escándalos embarazosos, divisiones dramáticas y declaraciones reaccionarias.
Ya en su homilía como Decano del cónclave de los cardenales, antes de ser elegido, atacó la "dictadura del relativismo", enumerando los enemigos ideológicos de la fe cristiana oculta detrás de la amenaza relativista -entre los cuales el marxismo mereció ser mencionado en primer lugar. Con la conferencia de Ratisbona de 2006, además de lanzar una provocación contra los musulmanes, mientras que lanzaba un guiño a la intolerancia religiosa, revivió su cruzada contra el relativismo predicando la oposición medieval de la razón de la ciencia y la razón de la fe. Él trató de desdibujar, o incluso revocar, las innovaciones introducidas por el Concilio Vaticano II y readmitió a cuatro obispos tradicionalistas ultraconservadores cristianos, incluyendo uno que resultó ser un negador del Holocausto.
Benedicto heredó del anterior papa el escándalo masivo de los encubrimientos y complicidades de cancillerías diocesanas y del Vaticano en los casos de las violaciones sexuales cometidas por sacerdotes, sobre todo contra niños, y abordó los casos con reticencia y con una conspiración de silencio (esto está fracasando ahora con las protestas desatadas en muchos países contra cardenales condenables que fueron admitidos a participar en el nuevo cónclave). Se confirmó la postura clerical más obtusa sobre la anticoncepción, la prevención del SIDA, el derecho al aborto, la eutanasia y la homosexualidad. Él rechazó dogmáticamente cualquier solicitud de innovación en la estructura eclesial procedente de la franja del clero más preocupada por la crisis de confianza y de las vocaciones.
El cónclave de 2005 encontró una salida a la disputa entre Ratzinger y el jesuita argentino Bergoglio, gracias a la "traición" de algunos cardenales latinoamericanos que decidieron apoyar a Ratzinger, quién sabe a cambio de qué. La composición de la casta de cardenales está muy sesgada hacia algunos países que son económicamente decisivos para la Iglesia Católica. A pesar de la proclamada visión global del cristianismo, 49 cardenales de 209 son de Italia. La segunda nación más representada son los EE.UU., a pesar de que sólo tiene 19. El conjunto de América Latina recibe un mero 30. Los consistorios en manos de Benedicto XVI han fortalecido la asignación Italo-céntrica y euro-céntrica de los cardenales. Este Papa ha creado tantos cardenales que el próximo cónclave tendrá en su interior a la mayoría de los cardenales elegidos por él. Cualquier intento de elegir a un Papa no europeo, para ser utilizado en los países más pobres con la misma función política que Karol Wojtyla tuvo en Europa del Este, se enfrentará a la feroz oposición de los poderosos grupos de presión italianos en el Colegio de Cardenales.
Es probable que el enfrentamiento será entre uno de los hombres de Bertone, como el cardenal Gianfranco Ravasi, y un miembro del frente anti-Bertoniano, por ejemplo, Angelo Scola, arzobispo de Milán. El cardenal Scola es miembro de Comunión y Liberación (CL), un movimiento ultra-reaccionario que actúa como una fracción organizada dentro de la Iglesia Católica. CL recluta ávidamente jóvenes, los orienta hacia las escuelas de CL, los envía a las universidades y luego trata de encontrar posiciones importantes para ellos en el medio de las grandes empresas -como empresarios o gerentes, o simplemente como empleados de miembros de CL- donde opera CL como lobby económico con conexiones conocidas con los políticos de derecha y la mafia. Este grupo fue fundado en 1950 con el claro objetivo de detener la influencia de ideas de izquierda entre los estudiantes, y con las características distintivas de la obsesión por el Terror Rojo y el activismo político intenso. Ellos tienen su propia teología especial construida con métodos sectarios alrededor de la abstrusa jerga pseudo-filosófica de su difunto gurú, el Padre Giussani. La introducción de un Papa que pertenezca a su propia tendencia es uno de los principales objetivos del "entrismo" de este grupo -y por primera vez, esto ahora parece estar a su alcance- encarnado en el potencial pontífice Angelo Scola. Miembros de CL no han ocultado su entusiasmo, fueron a la Plaza de San Pedro unos días después de que la abdicación fuera anunciada con una gran bandera donde se leía ¡Gracias, Su Santidad! La presencia incómoda de CL detrás de Scola no obstante, puede asustar a muchos anti-Bertonianos, varios de ellos pertenecen a movimientos y fracciones rivales como el Opus Dei. ¿Formará CL una coalición de sectas católicas en apoyo a Scola sobre la base de algún tipo de acuerdo para compartir el poder? Ya veremos.
Un sistema en crisis
La crisis del capitalismo es también la crisis de sus pilares ideológicos. Ningún nuevo Papa puede encontrar una manera de salir de este callejón sin salida. La Iglesia Católica Romana, un factor formidable de estabilidad para el capitalismo mundial, puede convertirse en su contrario y convertirse en un elemento de inestabilidad. Un banco-Iglesia puede quebrar como hacen los bancos a veces. Una Iglesia que habla un lenguaje anacrónico cuando se trata de los derechos civiles y de la igualdad social, pero que al mismo tiempo entiende muy bien el lenguaje del poder y de los derivados financieros, puede perder rápidamente el amplio apoyo que aún ostenta. Las divisiones por arriba por oscuras luchas por el poder minarán su credibilidad y anuncian cismas, tanto a la derecha, hacia los católicos tradicionalistas, como a la izquierda, a la Teología de la Liberación.
El Papa / Rey está desnudo. Demandas tales como cortar completamente la financiación estatal de las Iglesias, la expropiación de sus propiedades, echar a los sacerdotes de las escuelas estatales, etc. se harán más y más populares. Los trabajadores y la juventud buscarán un camino más radical de expresar su odio a los mercaderes del templo. Y esto sólo puede encontrar una expresión progresista en una lucha mundial contra todos los que trafican con dinero y todos los templos: la lucha por el socialismo internacional.
Lorena Cormick
HABEMUS PAPA o las Ceremonias Paganas
Entran en fila, solemnes, con las capas rojas y las cabezas gachas, pero no en actitud humilde o contemplativa, por el contrario la vanidad se respira aun a través de la pantalla. Los observo y tantas cosas se me vienen a la cabeza: las misas de los domingos con mi padre o, lo que es peor, la de todos los días en el colegio de monjas. El olor a incienso tan fuerte, tan penetrante, el mareo, la descompostura típica que supone el estar parados o de rodillas durante largo rato, el estómago vacío, el necesario flagelo de la confesión con preguntas que tantas veces han perturbado los pequeños corazones.
Las iglesias en mínimo, muestran la inmoral fastuosidad de quienes hicieron el milenario negocio de la religión. Impuesta con guerras, persecuciones e inmoralidades muchas. Aún continúan en la memoria de la historia del hombre las piras humeantes de la inquisición, y aquí nomas el secuestro y muerte de Emanuela en 1983, (Emanuela pagina 12 domingo 3 de marzo de 2013).
De los bancos y sus negociados casi todos están contestes, sin embargo aún se repleta la plaza en Roma para verlo salir (a él) desde un balcón lejano y jerárquico a fin de ser adorado. Se respeta, pero no se entiende, por lo menos no yo.
Hubo dos que abonaron con claridad la importancia del cambio y la pureza, primero Juan XXIII, luego Pablo VI quien dio origen –con su comprensión y apertura- a la llamada teoría de la liberación que en Latinoamérica sobre todo, calo muy fuerte. Bastante se construyó entonces. Los que vinieron después, uno muerto o asesinado (Juan Pablo I), seguido por Juan Pablo II quien se dedicó en forma exclusiva a destruir la tendencia que propicio Pablo VI. No me voy a detener aquí, seria para largo, sin embargo hay quienes conocen muy bien la situación o de no hacerlo, es muy interesante investigarlo. A la muerte del censor le siguió el nazi Ratzinger más conocido como Benedicto XVI. Ahora, argumentando que flaquea su cuerpo, huye despavorido frente a los Watiliks que desnudan lo que muchos suponíamos o teníamos certeza: la corrupción que continúa a pleno.
Tanto Juan Pablo II como Benedicto han dejado sucesores, y por supuesto uno siembra las plantas que más le gustan. Así como en nuestra Latinoamérica el Amado Comandante deja un sucesor a Su Altura, enarbolando la bandera de la Vida y el Socialismo, así también ellos dejaron su pequeñez en los cardenales más recalcitrantes y conservadores de la iglesia.
¿Cuántas veces flotara en el aire el humo negro de sus espíritus? No lo sabemos, pero cuando salga el otro, el engañoso blanco, Dios quiera (y no es irónico pues creo en Dios o como se llame) el futuro Papa rescate un pequeño fragmento de lucidez y bondad para colaborar con los sufrientes de la tierra. Pese a mi pesimismo hacia la Iglesia, lo deseo por la humanidad, y por Emanuela.

martes, 12 de marzo de 2013

LOS LUGARTENIENTES DEL BANDIDO SEBASTIÁN PIÑERA



Piñera le hizo un sobajeo a Golborne y Allamand en acto por tercer aniversario de gobierno


Un respaldo a la continuidad de un gobierno de centroderecha, con Laurence Golborne (IND) o Andrés Allamand (RN), entregó la noche de este lunes el Presidente Sebastián Piñera, durante el acto de conmemoración del tercer año de su gobierno, realizado en La Moneda.
“Quisiera compartir algo que es vidente. Este gobierno va a terminar el 11 de marzo de 2014, pero nuestros sueños y la batalla por la libertad, por la justicia y por el progreso no van a terminar nunca. Y por eso hoy día quiero reconocer, valorar, agradecer en forma muy especial a cuatro personas, a nuestros candidatos a la Presidencia de la República, Andrés Allamand y Laurence Golborne. Y agradecer también a sus mujeres que los acompañan con tanto brillo y con tanta lealtad, a Marcela y Karin”, dijo el mandatario.
“Créanme, sé de lo que estoy hablando, porque he sido más de una vez candidato a la Presidencia y ustedes saben que eso requiere un coraje, un compromiso, una convicción, una capacidad de superar los obstáculos y superar las frustraciones y de mantener siempre arriba el ánimo y la esperanza. Ustedes van a tener el privilegio pero también la enorme responsabilidad de tomar la posta y levantar nuestras banderas, para que en noviembre o diciembre de este año uno de ustedes dos tenga la oportunidad de continuar con este trabajo, con esta obra, con esta misión”, agregó el jefe de Estado, dirigiéndose a los presidenciables, los que ingresaron juntos a la ceremonia.
En la misma línea, el gobernante aseveró que “no tenemos derecho a dejar que se vaya por la borda un trabajo que ha requerido tanto esfuerzo y que ha generado frutos tan fecundos”.
Asimismo, se refirió a los comicios de noviembre próximo haciendo una advertencia. “En la próxima elección nuestro país va a tener que optar entre seguir avanzado a pie firme hacia un país en el que la libertad, la justicia, el desarrollo, las oportunidades, la seguridad y también los valores puedan llegar a cada uno de los hogares chilenos, o simplemente correr un riesgo de un retroceso que nuestra patria no lo merece y ciertamente no lo necesitamos. Vamos a tener que escoger entre el futuro y el pasado”, manifestó.
“Yo estoy seguro, porque creo y confío en la inteligencia y el buen criterio de los chilenos, que cuando tengan que ingresar a la urna no se van a equivocar”, sentenció el mandatario.

jueves, 7 de febrero de 2013

Argentina sindical: Desde el vandorismo a la saqueocracia pasando por el ubaldinismo



Por Raúl Isman.
raulisman@yahoo.com.ar
Docente. Escritor.
Director de la revista
Electrónica Redacción popular.
Columnista del noticiero del canal Señal oeste
Colaborador habitual del periódico Socialista El Ideal.
 
 
La historia de todos los países atestigua que la clase obrera,
exclusivamente con sus propias fuerzas, sólo está en condiciones de elaborar una conciencia tradeunionista (reformista, aclaración nuestra igual que el subrayado), es decir,
la convicción de que es necesario agruparse en sindicatos, luchar contra los patronos, reclamar del gobierno la promulgación de tales o cuales leyes necesarias para los obreros, etc. Lenín. Dirigente Revolucionario Ruso.
Introducción
En el presente (mini) ensayo dejaremos sentada nuestra posición sobre algunas cuestiones generales relacionadas con las organizaciones sindicales y sobre la marcha actual de la relación entre el gobierno nacional y popular con los movimientos gremiales y centrales de trabajadores (así, dicho en plural). Particularmente la sonada ruptura entre el gobierno nacional y el dirigente del sindicato de Camioneros Hugo Moyano. Se trata de polemizar tanto con ideas antiguas, como con algunas nuevas categorías, debate, en nuestra opinión, insoslayable habida cuenta del profundo dogmatismo y posiciones erróneas imperantes en espacios de izquierdas, progresistas, nacionales y populares acerca de cuestiones gremiales. El epígrafe debido a la pluma de Lenín marca los límites- en nuestra opinión- infranqueables de toda acción sindical. Se trata de organizaciones cuya finalidad esencial es vender adecuadamente (para los laburantes) la fuerza de trabajo. El precio de la citada fuerza de trabajo no es otro que el salario, aunque tampoco de modo exclusivo (ya que la materia de negociación incluye también comodidades en el ámbito laboral, beneficios en salud, educativos de esparcimiento entre otros). Y en tal tarea su efectividad reside, ni más ni menos, que en su capacidad de mediación. Deben velar por ingresos aceptables para sus representados, y, a la vez, bregar para que el conflicto social no se desmadre en exceso, ya que de tamañas desestabilizaciones suele sacar mucho más provecho la derecha globalizada que los trabajadores. De allí la orfandad política y de masas de las agrupaciones sindicales trotskistas; cuya apuesta central es más por agudizar las situaciones de crisis que por lograr reivindicaciones para los sindicalizados. Dicho esto sin negar lo abnegado de la militancia de dichas fuerzas. Pero no puede negarse que lo propio de toda actividad reivindicativa es la negociación. Y si se producen movilizaciones, la finalidad de estas es fortalecer, desde posiciones de fuerza, la capacidad negociadora y no conducir a los trabajadores a situaciones de todo o nada.
Sindicalismo, revolución
y burocracia
Un mito urbano argentino- y en otras latitudes- es la (dogmática) creencia en una dimensión revolucionaria anticapitalista de la acción sindical que, en rigor, corresponde casi en exclusividad a los albores de la sociedad burguesa. En aquellos lejanos tiempos los márgenes proporcionados por el (todavía) escaso desarrollo de las fuerzas productivas y el predominio de formas de exacción a los trabajadores aún embrionarias (plusvalía absoluta, Marx dixit) no permitía el desarrollo de concesiones laborales y consiguientemente posibilitaba la existencia de un gremialismo “maximalista”, que jugaba en cada conflicto el destino de la revolución y de la humanidad toda. En los países centrales, el tránsito de la centuria decimonónica a la vigésima (en Inglaterra comenzó poco antes) permitió- con la maximización de las ganancias atribuible a la generalización de la plusvalía relativa añadida a la exacción imperialista- volcar parte de los recursos así generados hacia los trabajadores a fin de “contentar” a la clase obrera. Desde entonces, la finalidad fundamental de los sindicatos fue reformista, tradeunionista (en palabras de Lenín) y halló su apogeo durante la etapa denominada la edad de oro por el célebre historiador británico Eric Hobsbawm (desde la segunda posguerra hasta la crisis de la década del ’70).
En países periféricos como la Argentina, los lejanos inicios de las organizaciones sindicales muestran el predominio de anarquistas y sindicalistas revolucionarios. Pero bastó una insinuación de negociación con la llegada al gobierno de la Unión Cívica Radical en 1916 para que se plegasen a ella varias organizaciones y dirigentes. Y cuando la crisis de 1930 motorizó el tránsito de la Argentina pastoril a un mediano desarrollo manufacturero los sindicatos asumieron mayoritariamente su (definitivo) rostro reformista y conciliador. ¿Acaso no fue el General Juan Domingo Perón quién mejor leyó las transformaciones producidas en la Argentina en la economía, la política, la cultura y la sociedad denominando a su modelo “revolución en paz”? Tal modelo requirió desde el comienzo una apoyatura sindical, que no era más que la forma institucional de la masiva adhesión de la clase obrera al peronismo primigenio. Luego, a lo largo de diversas coyunturas históricas aparecieron algunas variantes radicalizadas (combativos a fines de los ‘50 y comienzos de la década del ’60, C.G.T. de los Argentinos hacia fines de la citada década, sindicatos clasistas casi al mismo tiempo, coordinadoras obreras en las huelgas de 1975 y otras); pero si algo tienen en común tales experiencias es su marcado carácter insular y muy escasa perdurabilidad a lo largo del tiempo, pese a algunos importantes aportes programáticos y el abnegado testimonio militante de las luchas desplegadas.
Asimismo un casi clásico equívoco argentino corresponde al (mal) uso del término burocracia. En efecto, según el sociólogo teutón Max Weber se trata de la capa encargada de realizar el trabajo administrativo en todas las sociedades. En los modernos conglomerados humanos dicho sector implica un carácter necesario, imprescindible y debe contar con formación profesional ad-hoc. En cambio en la Argentina se denomina burocracia (sindical) a la mayoría de los dirigentes que gestionan sindicatos. Por lo tanto, en la versión mítico-romántica; según la cual los sindicatos deben ser sujetos revolucionarios, se trata de una mafia encargada de violar la voluntad de los trabajadores. Esto último puede decirse que es parcialmente cierto en algunos casos. Pero no menos cierto es que la mayoría de los dirigentes sindicales halla su legitimidad en las reivindicaciones conseguidas para sus representados. Eduardo Anguita y Martín Caparros refieren, en su monumental obra “ La voluntad” dedicada a recuperar la memoria de la insurgente juventud de la década de los ’70, la perplejidad de activistas revolucionarios frente al hecho que los obreros del astillero Astarsa prefirieran votar por la “burocracia”, antes que a la lista a la que apoyaban para recuperar para los trabajadores la organización gremial. Es sólo un ejemplo de los muchos en los cuales los trabajadores se negaban a una “recuperación” que no sentían en rigor como propia. Dicho lo cual no implica negar la utilización por parte de ciertas dirigencias sindicales de métodos patoteriles y fraudulentos; más ciertos ordenamientos jurídicos propios de un modelo sindical (perfeccionado por el peronismo originario) caracterizado por una sola central sindical, una sola organización por rama de producción y en ella, la lista ganadora de la primer minoría se queda con todos los cargos. Por cierto que este (democratizador) debate es urgente de transitar, a los efectos de reconstruir una legislación sindical acorde a los avances del pueblo argentino en ampliación de sus libertades, a casi tres décadas de recuperación de la voluntad popular.
Prosiguiendo con una aplicación de las nociones weberianas para las organizaciones sindicales, se trata de comprender que son organismos de masas en los que la burocracia son el conjunto de personas encargadas de gestionar la actividad administrativa (cualquier sindicato cuenta con un ejército de empleados oficinescos que llevan adelante los papeles imprescindibles para la gestión) y que las muy contadas ocasiones en que los afiliados pudieren participar en una asamblea para decidir en forma directa, estas deben realizarse en sitios como estadios de futbol. Por añadidura las decisiones tomadas suelen no ser mucho más democráticas que las resueltas exclusivamente por comisiones directivas. Pongamos como ejemplo ciertas asambleas vitales para el rumbo privatizador de los ‘90 que no se caracterizaron ni por la transparencia ni por el respeto por la voluntad de los afiliados.
Vandorismo y Ubaldinismo
Tras un cierto período temporal en el que el movimiento sindical contó con protección estatal (aproximadamente entre 1943 y 1955, fase que comprende al protoperonismo, como a los dos primeros gobiernos del General Perón), los sindicatos peronistas pasaron a la resistencia. Doble resistencia por cierto. La revolución libertadora (1955-1958 y corresponde llamarla fusiladora, en rigor) en un mismo movimiento pretendía desaparecer- de ahí la proscripción- al peronismo y a su brazo sindical, “columna vertebral” del movimiento en la mitología peronista. Por un lado. Y por el otro se pretendía aplicar un fuerte ajuste hacia abajo en el poder adquisitivo de los trabajadores. La resistencia fue entonces contra los dos objetivos de los golpistas (y de gobiernos posteriores) y resulta indudable la eficacia de la misma; ya que no fue posible ni reducir drásticamente el salario real, ni desparecer al peronismo y menos a su brazo sindical.
Tal fue el contexto en que emergió el liderazgo de Augusto Timoteo “el lobo” Vandor desde la Unión Obrera Metalúrgica (U.O.M., el sindicato más importante dada la centralidad de dicha actividad en la economía industrial argentina) y en el conjunto del movimiento sindical. Su estilo consistió en colocarse en una situación de mediación muy peculiar entre trabajadores, por un lado. Y por el otro, empresarios, gobernantes y militares, (estos últimos factor de poder insoslayable, estuvieren o no en el gobierno). Movilizaba a los trabajadores por reivindicaciones laborales y desde tal sitial interpelaba a los citados factores de poder urgiendo la satisfacción de las demandas. En el marco de la agudeza de la guerra fría, los militares tendían a verlo- más allá de los delirios característicos de muchos de ellos que asimilaban peronismo con comunismo- como un “mal necesario” que funcionaba como valla frente al supuesto o real avance izquierdista. Por aquellos tiempos, las izquierdas se hallaban más prestigiadas por lo que ocurría fuera de nuestras fronteras que por sus prácticas en la Argentina, donde- fieles a su historia reciente- distaban mucho de conectar tanto con el sentimiento de las masas como con la propia realidad. En el alba de los ‘60, la U.R.S.S. contaba con el prestigio de haber resultado un puntal en la lucha contra el nazismo en la que veinte millones de ciudadanos soviéticos fallecieron por causa de la barbarie hitlerista, la revolución china tenía poco más de una década y muy recientemente la revolución cubana mostraba nuevas opciones y métodos para la transformación social. El “lobo” Vandor podía resultar así tranquilizador y eficaz mecanismo de contención contra (muy improbables) avances izquierdistas a los ojos de los uniformados, que padecían alucinaciones, más inspiradas en parodias cinematográficas (Doctor insólito) que en peligros reales. Infaltables asesores norteamericanos atizaban la formación de cenáculos anticomunistas entre los oficiales. También para gobernantes civiles y empresarios el metalúrgico garantizaba la dosis de previsibilidad necesaria que conducía al logro de las reivindicaciones gremiales, lo cual lo legitimaba de cara a los trabajadores. De allí que lograse demoler al sindicalismo prohijado desde el estado antiperonista (los 32 gremios democráticos, versión gremial del gorilismo) y eclipsase con relativa facilidad a la oposición de izquierda (peronista) nucleada en los llamados combativos. Las incursiones del vandorismo por las acciones ilegales- que no son tema de nuestros garabatos- han merecido diversos análisis por parte de cientistas sociales como de periodistas, como Rodolfo Walsh, quién en tiempos muy tempranos publicó su célebre texto- ejemplar como todos los que produjo- acerca del asesinato de Rosendo García. Los días del lobo terminaron de modo violento y oscuro bajo las balas de una organización guerrillera, pero, como se verá, su modo de ejercer la conducción sindical lo sobrevivió a más de cuatro décadas de su final. Fue durante la dictadura presidida por el General Juan Carlos Onganía; a la cual nuestro sindicalista apoyó, nada menos que concurriendo a su jura en la casa de gobierno. En el siguiente apartado proseguiremos el análisis del derrotero político del vandorismo. Pero ahora es momento de definir los modos de acción del ubaldinismo, del cual resulta una peculiar forma de continuación.
Saúl Edolver Ubaldini apareció sensiblemente en el panorama sindical argentino con el tiempo del desgaste de la genocida dictadura de la etapa 1976-1983. A diferencia de Vandor, su figuración nacional no se basaba en el peso de su propia organización sindical- un pequeño sindicato de empleados administrativos en la industria cervecera- si no en su vínculo directo con los trabajadores originado en las movilizaciones de los últimos tiempos de la dictadura y el apoyo (solapado y escondido) de los grandes organismos gremiales. Retornada la democracia encabezó nada menos que trece paros generales contra el gobierno radical presidido por el doctor Raúl Alfonsín, tiempos en los cuales desplegó su estilo peculiar que trataremos de sintetizar. El modo de acción ubaldinista se caracterizó por dos ejes decisivos que le dieron una impronta característica:
a) Interpelaba al titular del poder ejecutivo nacional y nunca al empresariado. Nunca está de más recordar la recordar la existencia de un poder económico a menudo invisibilizado, causa verdadera, fundamental y última de los infortunios populares. La prédica de Ubaldini nada hizo para volver perceptible a los ojos de los trabajadores a aquellos núcleos dominantes. Por otra parte, en las plantas industriales la transición a la democracia había resultado imperceptible y el despotismo patronal se encontraba casi como en 1976. Nada de ellos era motivo de preocupación o reclamo por parte de la C.G.T. o su secretario general. Vinculado a todo esto se encuentra la segunda característica que es
b) Desentender la acción sindical de las consecuencias políticas que pudiere acarrear. La dinámica de paros generales impulsada por Ubaldini desgastó al presidente radical y favoreció, en los hechos, la llegada al gobierno de Carlos Saúl Menem... lo cual en términos de beneficios para los trabajadores resultó mucho peor que la neutralidad de una suma cero. El ciclo menemista significó la continuidad y profundización de lo ocurrido durante los años de la dictadura; es decir la pérdida de conquistas históricas para los sujetos subalternos, la liquidación de porciones sustanciales del patrimonio nacional más una severa pérdida de la capacidad estatal para influir en cuestiones económicas, entre otras cuestiones perjudiciales para el pueblo y toda nuestra nación.
Sindicalismo, proyecto nacional
y divisiones sindicales.
En la Argentina, como en todos los países periféricos, la cuestión nacional no anula el conflicto social, pero lo precede. Tal es la raíz histórica de un movimiento nacional y popular (llamado despectivamente populista por usinas ideológicas del imperialismo y sectores liberales) como el peronismo. El modo en que se plasma la articulación social que sostiene a tales movimientos es una (muy inestable) alianza entre los trabajadores orgánicamente representados y los empresarios nacionales; denominada frente nacional y que incluye segmentos significativos de las clases medias. Casi siempre el máximo dirigente es un líder carismático, cuya función es sintetizar en sí mismo la complejidad de la construcción referida líneas arriba. Y una cuestión insoslayable es la diferencia entre representatividad política y representatividad social. Muchos dirigentes gremiales vieron naufragar apetencias políticas y su propio rol social por no poder comprender lo recién afirmado. Volveremos acerca de esta cuestión decisiva más adelante.
De lo dicho precedentemente surge nítida la significación social y política del secretario general de la C.G.T. y dirigente de los camioneros Hugo Moyano. Con un liderazgo conformado alrededor de su resistencia al neoliberalismo en los ’90, sin embargo se favoreció por ciertas características de la década nefasta tales como la liquidación de los ferrocarriles estatales (remplazados por camiones para el trasporte de cargas), la desindustrialización y el consiguiente retroceso cuantitativo y cualitativo de sindicatos basados en la actividad manufacturera. De allí que resaltasen fuertemente los afiliados camioneros- que mantuvieron en los peores momentos sus principales conquistas y aún las acrecentaron- con la mayor parte de los trabajadores, que vieron como se iban uno a uno sus beneficios para quedarse, como decía Atahualpa Yupanqui, sólo con las penas. Moyano confrontó con la continuidad neoliberal desarrollada por Fernando De La Rua y supo tejer una alianza con Néstor Kirchner, mientras el pingüino estuvo en la presidencia. Durante los dos primeros períodos kirchneristas el camionero desplegó las artes del “mejor vandorismo”; por cierto sin el contexto general de la guerra fría. Contuvo las demandas laborales dentro de límites que no favorecieren desbordes inflacionarios; a la vez que la mayoría de los trabajadores en blanco veían año a años mejorar en términos reales sus salarios. Amplió el universo de los afiliados a su sindicato a costa de otros, por ejemplo, empleados de comercio. Lo cual resultó enormemente beneficioso para los trabajadores que ganaron en poder adquisitivo y beneficios sociales. No puede omitirse el correcto alineamiento de Moyano junto al kirchnerismo, durante los cruciales días del conflicto contra la gauchocracia golpista en el año 2008. Demostró así que su vandorismo no lo acercaba al ubaldinismo (en los términos que lo hemos definido líneas arriba, desentenderse de las consecuencia políticas que pudiere ocasionar la acción sindical); ya que resultaba nítidamente claro que un triunfo en toda la línea de la oligarquía se hubiere llevado puestas el conjunto de las conquistas laborales. En sus virtudes y no en sus defectos es preciso buscar las causas de las campañas mediáticas en su contra. Prácticas ilegales son comunes en todos los sindicalistas. A Moyano se lo vituperaba no por actuar fuera de la ley, sino por el nivel de conquistas de sus afiliados y su por entonces acertada opción política. El todavía secretario general de una de las C.G.T. no es más “mafioso” que otros dirigentes que no suelen recibir las “caricias” mediáticas del orden conservador. De todos modos es criticable al moyanismo el hecho de desentenderse de los trabajadores precarizados, en negro y varios segmentos sociales más que no integran tradicionalmente el universo de laburantes agremiables por la C.G.T.
Precisamente lo dicho líneas arriba fue la hendija por la cual se introdujo la Central de Trabajadores Argentinos (C.T.A.) en los comienzos de la década de los ’90. Enfrentó y confrontó con el neoliberalismo, interpeló a los sujetos laborales invisibilizados para la C.G.T (precarios, en negro, cuentapropistas, desocupados, entre otros) e incorporó la problemática de los derechos humanos, omisión “sorprendente” en el conglomerado sindical con sede en la calle Azopardo, dada la dolorosa historia argentina. Pero jamás pudo penetrar profundamente entre gremios industriales agrupando, en lo central, a docentes y trabajadores estatales. No puede omitirse una significativa paradoja: ambas centrales sindicales estuvieran “borradas” al estallar el modelo neoliberal en la gran pueblada del 19 y 20 de diciembre de 2001.
La aparición del Kirchnerismo impactó sin dudas en el conjunto del sindicalismo y ahondó las divisiones preexistentes aportando algunas novedosas. Del mismo modo que un sociólogo refería sentirse sorprendido porqué un gobierno realizaba sus ideas largamente soñadas, lo propio debía decir un sindicalista que defendiera una mejoría del nivel de vida para sus bases. Por cierto que no es forzoso ser k; pero si reconocer por vía práctica que el contexto generado por la ya casi década virtuosa iniciada en 2003 favorece indiscutiblemente a los trabajadores y toda oposición que pretendiere no ser perjudicial para los sectores subalternos debe partir de constatar y mantener lo ya logrado para, desde allí, construir más. De lo contrario, la confrontación cerril conduce a favorecer y alinearse con fuerzas económicas, políticas y culturales enemigas históricas de nuestro pueblo y favorables a la dominación imperialista.
Pero semejante afirmación choca con la historia de ciertos dirigentes gremiales que anclan su predominio en el empobrecimiento contumaz de sus propios afiliados. El Secretario General del Sindicato de Gastronómicos, Luis Barrionuevo, confeso corrupto que acompañó con más complicidad que entusiasmo las reformas neoliberales es un ejemplo. Pero tal vez el auténtico paradigma de un curioso sindicalismo anti-trabajadores sea el máximo kapanga de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales (U.A.T.R.E), Gerónimo “Momo” Venegas. Se trata de una organización gremial cómplice con el hecho que aproximadamente dos terceras partes de los trabajadores agrarios laboren “en negro”. Es decir, sin aportes para obras sociales, ni para sindicatos, ni para jubilación. No es casual que hayan sido los dirigentes más críticos con el kirchnerismo y que hubieren producido una ruptura en la C.G.T. durante el conflicto contra las patronales agrarias, alineándose en perspectiva tan anti-popular. La nueva C.G.T. azul y blanca nunca pasó de ser un sello fantasmal blandido por Barrionuevo, aunque algunos sindicatos de escasa significación lo acompañan. Por el contrario y demostrando un oportuno y colorido don de ubicuidad la mayor parte de los dirigentes cegetistas- que se embanderaron con algo más que entusiasmo en el latrocinio neoliberal- al llegar a la presidencia Néstor Kirchner se adaptó al cambio de época con vistosa y elegante petrofacialidad, aceitada por recursos brindados desde el Poder Ejecutivo. La C.T.A. comenzó a desgarrarse a comienzos del Kirchnerismo entre un sector afín al proyecto nacional y popular (conducido por Hugo Yaski) y otro profundamente refractario (lidarado por los estatales Víctor De Genaro y Pablo Micheli). Este último partía de un hecho cierto y objetivo: el incumplimiento de la promesa del reconocimiento formal y legal de la central. Pero a partir de allí desarrollaba una oposición frontal que desde una perspectiva “ultraizquierdista” lo condujo a alianzas con fuerzas opuestas a sus declamados objetivos. Hubo un tiempo en que inclusive se especuló con una posible reunificación entre la C.G.T. y la franja conducida por Hugo Yaski. Tales elucubraciones naufragaron… por la acción desplegada por Cristina Fernández de Kirchner.
En las elecciones presidenciales de octubre del 2011 el pueblo plebiscitó un rumbo político y económico con un porcentaje y una ventaja sobre sus perseguidores verdaderamente inusuales. No hay dudas de las dotes de estadista y conductora estratégica de la presidente. Pero nos parece que existe asimetría entre las virtudes recién referidas y sus opciones en términos de construcción política. En un acto masivo cuando Néstor Kirchner aún vivía ya se habían dejado sentir chisporroteos entre Cristina y Moyano, que se agudizaron en ocasión de construirse las listas para los demás cargos. El camionero fue uno de los heridos por el rayo de Júpiter del dedo presidencial, que le deparó una magra cosecha de legisladores bastante inferior a sus pretensiones. Mientras el secretario general de la C.G.T. mantenía algunas reivindicaciones “molestas” para el ejecutivo como un aumento en el piso de impuesto a los ingresos salariales y la generalización de las asignaciones familiares. La mejoría salarial hace que muchos trabajadores se hallan alcanzados por la referida gabela, pensada originalmente para grabar a cuadros gerenciales. Y desde cierto piso salarial no se cobran asignaciones familiares. Reclamos justos por parte de la central sindical, que podrían haber sido denegados argumentando las dificultades fiscales agudizadas por la crisis mundial. Otra alternativa pudiere haber sido intentar construir fuerza social para aumentar impuestos sobre los sectores poderosos, de modo de solventar el esfuerzo estatal necesario para satisfacer los reclamos cegetistas. Es preciso recordar como en el año 2008 el país se vio sacudido por la rebelión oligárquica contra la pretensión de cobrarles retenciones. Nadie puede resultar serio si exige mayores erogaciones al estado y a la vez no aporta para construir fortaleza política que permitiere allegar los recursos necesarios. La presidente- que ha dado respuesta parcial al reclamo a fines de enero de 2013) no intentó realizar una imprescindible reforma impositiva y, contrariando la tradición peronista, ni siquiera recibió a Moyano, aunque fuera para denegar sus reclamos.
En rigor, el liderazgo del camionero presenta, objetivamente considerado, dos inconvenientes palpables. Ellos son:
a) El sindicato de camioneros es un gremio de los servicios. Su centralidad es una rémora de los ’90, época de retroceso industrial. Desde que la C.G.T. se asumió como peronista, casi siempre la secretaria general correspondía a una entidad gremial manufacturera.
b) Moyano parece sintetizar más a los sindicatos de elevados ingresos que a todos los trabajadores. Faltó en el tiempo que conducía a una central (casi) unificada una acción decidida en favor de franjas laborales con ingresos profundamente deprimidos integrantes de su propia C.G.T.. Por no hablar del universo de laburantes precarios, en negro y otros que ni siquiera se hallan sindicalizados.
Lo dicho, con ser estrictamente cierto, no autoriza ni mínimamente lo que a nuestro juicio es un serio error de Cristina: la expulsión de Hugo Moyano del espacio nacional y popular. Las prácticas non sanctas del camionero no pueden ser pretexto. En la C.G.T. más proclive al gobierno nacional- llamada Balcarce por los plumíferos de la prensa canalla por ser la calle donde se emplaza la sede del ejecutivo nacional - nadie se parece ni lejanamente a la Madre Teresa de Calcuta, a frutillitas, al pequeño poni o a los ositos cariñosos.
Representación social y representación política:
Vandorismo y Ubaldinismo en el siglo XXI
Hugo Moyano es un dirigente sindical apasionado, visceral, temperamental; pero en nuestra opinión inteligente y racional. Virtudes que dejó de lado al percibir la tarjeta roja blandida por Cristina, que lo transformó en toro de lidia enceguecido. Perdió de vista dos cuestiones que han sido motivo de nuestro análisis en líneas precedentes. No es lo mismo (cualitativamente) la representación social que la política. En la propia historia del peronismo sobran antecedentes de dirigentes sindicales que se tiraron a la pileta de la lucha política… y se estrellaron con la ausencia de agua. Para ser sintéticos, el primero fue uno de los constructores del hecho fundacional del justicialismo, la manifestación proletaria del 17 de octubre de 1945, Cipriano Reyes. Poco después pretendió resistir una directiva de Perón y por ello pasó el resto de su larga vida sometido al ostracismo político. Cipriano ostentaba popularidad en cuanto dirigente gremial, pero la conducción política le correspondía a Perón y este no le resignaba a nadie el sitial de “primer trabajador”.
En los ’60 y con Perón en el exilio, Vandor quiso heredar para su provecho personal al movimiento peronista. Juguemos con el Lobo, mientras Perón no está, se podría haber cantado parafraseando la ronda infantil. El exiliado líder aplastó el intento del metalúrgico, pero nada hizo para obstaculizar su conducción sindical hasta la violenta muerte del gremialista. Quedó así muy bien delimitada la cancha: quién ejercía la conducción política y quién el liderazgo gremial. De hecho, la colaboración demostrada por Vandor con el dictador Juan Carlos Onganía- a cuya jura asistió en casa de gobierno- no puede dejar de señalarse que contó con conexiones con el exiliado en Madrid, que en los primeros tiempos de la “Revolución Argentina” realizó un par de declaraciones con expectativas para con el nuevo presidente.
Finalmente un cuarto de siglo después Saúl Edolver Ubaldini fue herido por el modo despiadado con que Menem durante su primer mandato le fraccionó la C.G.T. perdiendo el cervecero la mayor parte de los sindicatos; además de los más significativos desde el punto de vista industrial y numérico en afiliados. La maniobra era una precondición para el rumbo neoliberal que el riojano comenzaba a transitar: la pérdida de conquistas laborales y la liquidación por debajo de precio de remate del patrimonio nacional eran irrealizables sin complicidad sindical. Ubaldini en las primeras legislativas posteriores al triunfo del farandulesco presidente encabezó una lista que pretendió agrupar al peronismo que caracterizaba (ingenuamente) a Menem como liberal antiperonista. Pero su escuálido 1% frente a los casi 50 puntos del justicialismo oficial demostró de que lado quedaba el (por entonces) vero peronismo y refrendó la ley de la política que aquí tratamos de ilustrar: la diferencia cualitativa entre la representación social y la política. Luego Ubaldini vegetó un cierto tiempo en la política nacional como diputado nacional brindando al Duhaldismo una cara presentable con pasado de lucha. Otro histórico del sindicalismo y la resistencia, Andrés Framini, adornó con su nombre y prestigio de luchador las listas del macrocéfalo de Lomas de Zamora. El extravío de la brújula política lleva a honestos luchadores a convertirse en mascarones de popa para proyectos profundamente perjudiciales para los sectores populares.
Sólo Evo Morales en Bolivia pudo dar el enorme salto en calidad de pasar de líder social a presidente en un proceso de transformaciones inéditas, que lleva más de una década de construcción y más de un lustro de hegemonía política muy difícil de derrotar. Ni siquiera el brasileño Lula da Silva puede ser tomado como ejemplo, ya que su trayectoria como dirigente sindical fue muy corta y exigua. En rigor el P.T. más que un partido obrero y de izquierdas es la expresión de una muy curiosa coalición conformada por los sectores más pobres del país, la clase obrera industrial y las fracciones de la burguesía más lúcidas; estas últimas muy conscientes del raquitismo de las fuerzas políticas afines a su condición de clase, tanto en proyecto como en dimensión nacional. La formación política fundada por Lula es prácticamente el único aparato electoral con alcances en todo el vasto territorio brasileño. Concluyamos estas consideraciones con una constatación que nada casualmente es omitida y escamoteada por el pedorreo mediático derechoso: la inmensa mayoría de los afiliados al sindicato de camioneros “banca” sindicalmente a Moyano, pero políticamente vota por Cristina. Los trabajadores conocen a la perfección que propuesta política los favorece y cual los perjudica ostensiblemente.
El otro aspecto que la “ceguera” de Moyano omitió fue el hecho que todo dirigente sindical- por el contrario de Ubaldini en su etapa de “esplendor”- debe analizar las consecuencias políticas de su accionar. De modo que la pregunta no es si debe hacérsele o no una huelga al gobierno presidido por Cristina. La cuestión es si desgastar al ejecutivo favorece a los trabajadores o a sus enemigos históricos. Anticipamos nuestra respuesta favorable a la segunda opción y en el siguiente apartado desarrollaremos los correspondientes argumentos.
2001. 19 y 20 de diciembre. 2012
Segundas partes no es que no fueron buenas,
resultaron casi grotescas
Repitamos una consideración anterior: la expulsión de Moyano- en nuestra opinión- fue un error de Cristina. Pero producida la situación el despeñadero transitado por el camionero fue su propia responsabilidad, acicateado por el quite de recursos (y favores políticos) propiciado desde el ejecutivo nacional. Por otra parte en la interna peronista, la madre de todas las batallas, pasó a jugar de modo protagónico en el bando de lo más retrógrado del justicialismo. En lo sindical, selló una alianza con impresentables, como los citados Barrionuevo y Venegas, y desde allí cargó… contra la pobreza. Es innegable que subsisten bolsones de pobreza indignantes, dentro de un contexto general de amplia mejoría para los sectores postergados. Y hay una cuestión mucho más sutil y compleja además. Las franjas sociales que hemos mejorado nuestra condición económica y material en la década kirchnerista, luego demandamos nuevas mejorías y hasta puede ser percibida una situación de no pobreza (cuantitativamente considerada) como si lo fuera. Quién accedió a un “piso” de derechos y beneficios lo percibe como algo natural y demanda ampliarlos constantemente. Pero aliarse con Barionuevo y Venegas es hacer coalición con quienes son parte consustancial del problema y jamás pueden hacer aporte alguno a la solución. Moyano representa a los trabajadores camioneros frente a las patronales y empresarios del sector conocen su consecuencia en la defensa de sus representados. Y hasta se halla en disputa la representación del conjunto de los asalariados; ya que existen dos C.G.T.. Pero Venegas es un personero directo de la oligarquía terrateniente contra los trabajadores rurales y embiste contra el gobierno que ha generalizado las jubilaciones para aquellos laburantes que no pudieron realizar sus aportes. Entre ellos, peones rurales que han dejado su vida expoliados de sol a sol… y en negro. Coaligarse con tales elementos para combatir la pobreza equivale a defender la integridad corporal de los niños con estandartes como el padre Grassi (o cuanto sacerdote pedófilo pululare por el mundo), el occiso Michael Jackson y el bambino Veira. Así Moyano dispuso un paro general… desde los estudios de T.N. (grupo Clarín). Se trata de una empresa que incumple los derechos constitucionales correspondientes a los trabajadores de organizarse sindicalmente. El camionero “omitió” en la ocasión hacerse eco de esa larga lucha de los empleados de Clarín por sus derechos gremiales. Por otra parte, no puede ignorar que se trata de un grupo empresario que apoyó a la dictadura a cambio de suculentos y sangrientos negocios, lucró con el Menemismo y lavó sus deudas durante la presidencia de Duhalde “volcándolas” sobre un pueblo entonces hambreado. El cuadro de sus nuevos aliados mediáticos lo configuraban los medios de la derecha que siempre lo defenestraban y pasaron a analizarlo como si fuera “rubio y de ojos azules”. Olvidaba así las enseñanzas del propio Perón quién siempre decía: “yo todos los días leo La Nación (diario que expresa orgánicamente a la oligarquía terrateniente y al gran capital, aclaración nuestra) y me paro inmediatamente en la vereda de enfrente”. No se puede favorecer al pueblo aliándose con sus enemigos históricos, quería decir con las palabras citadas el general- nada casualmente- profundamente admirado por Hugo Rafael Chávez Frías.
Así el 19 de noviembre se hizo el primer paro general contra el gobierno de Cristina. Secundaba a Moyano Pablo Micheli, secretario general del otro gajo en que quedó dividida la C.T.A. El mencionado dirigente no parece extraer enseñanza alguna de las fuerzas que se caracterizaron por un antikirchnerismo bobo, como por ejemplo el Partido Obrero. En el año 2005, desesperados por diferenciarse por izquierda del ejecutivo nacional, concurrieron a una marcha de las impulsadas por el falso ingeniero Blumberg bajo la consigna que “200.000 personas no pueden estar con la derecha”. El profesional trucho de marras dijo en la ocasión “los derechos humanos no son para ustedes, son para los delincuentes” recibiendo una atronadora ovación de sus seguidores. Tal vez allí los ingenuos militantes troskosaúricos pudieron por un momento meditadar sobre la posibilidad que la derecha movilice masas con inocultable entusiasmo y velas blancas; pero fieles a una práctica de casi medio siglo, no realizaron autocrítica alguna por tan grotesca intervención. ¿Será casualidad que es tan frecuente encontrar en los periódicos de los partidos de izquierda troska los mismos contenidos que rebuznan los economistas neoliberales y profecías nunca cumplidas (crisis y dispersión del kircherismo)?. Vilma Ripoll y su (raquítica) fuerza, Pinedo Solanas y sus (muy escasos) seguidores, Humberto Tumini y sus liebres del sur o el narcosocialismo binnerista son diversos ejemplos del abismo político al que conduce el antikirchnerismo irracional, que de tan bobo se vuelve cómplice de la reacción.
En cuanto a Micheli, se trata de un dirigente tan desflecado en representación social (varias seccionales de su sindicato, la Asociación Trabajadores del Estado, A.T.E., lo han desautorizado en su accionar y la C.T.E.R.A. el otro gremio fuerte de la central pasó a la fracción opuesta) como ridículo en su aspecto. Su estilista capilar (¿responderá a alguna tendencia sindical opuesta?) lo presenta con un alisado en sus otrora rubios rizos, opuesto por completo con la estética y un teñido de tonalidades cópricas que le resta seriedad y credibilidad. Tal vez por ello no se destacó lo suficiente una declaración suya prometiendo una guerra nuclear contra el gobierno nacional, si no se daba satisfacción a las demandas de los huelguistas. Tampoco se lució cuando quiso subestimar e ironizar acerca de ciertas acusaciones del gobierno hacia los movilizados en los dos cacerolazos “espontáneos” organizados por fracciones medias y altas enroladas con el neoliberalismo y la reacción. Desestimó Micheli que fueran “destituyentes”, cuando en realidad el adjetivo popularizado por los intelectuales de Carta Abierta es insuficiente para retratar y sintetizar el racismo, la condición golpista, la intolerancia, la exaltación vocinglera hacia el femicidio, la violencia verbal y física sufrida por diversos periodistas (inclusive el autor de esta nota) junto con el culto a la muerte exhibidos por los sonoros vociferantes anti-k.
La curiosa huelga tuvo más repercusión en los massmedia de la derecha que en las plantas industriales. No se registró disminución de la demanda de energía durante toda la jornada, debido a que la actividad manufacturera no se detuvo. Su principal fuente de efectividad fueron los bloqueos (piquetes) en rutas, caminos y accesos; por lo cual el universo de huelguistas se concentró en los trabajadores administrativos de clase media. La medida de fuerza culminó con una cierta movilización en la que los sindicatos convocantes contaron con la siempre gentil colaboración de ciertos agrupamientos de izquierdas y militantes PRO en extraña alianza contra natura. Por lo demás, la ciudad de Buenos Aires pareció transitar más un bucólico feriado que una épica jornada de lucha proletaria.
Si bien los dirigentes se mostraron envalentonados por los resultados de la huelga general, el magro resultado de la misma no les permitió repetirla, convocando a una concentración sin cese de actividades en el mes final del año. Pero lo sucedido el 19 y 20 de diciembre- en nuestra opinión- retrata claramente que el conjunto de dirigentes sindicales mencionados se halla comprometido- más que en cuestiones reivindicativas- en un intento de desestabilizar al gobierno nacional, habida cuenta que por mecanismos convencionales resulta imposible vencer al proyecto popular conducido por Cristina.
La maniobra contemplaba una grosera deformación: equiparar la concentración convocada para el 19 de diciembre con la jornada acaecida once años antes que puso fin al predominio neoliberal en la Argentina. La escuálida concurrencia puso de manifiesto la pérdida de fortaleza, no sólo política de los convocantes. También evidenció la merma en la representatividad social de los organizadores mencionados. Ni siquiera la prensa furibundamente enemiga del proyecto nacional y popular pudo disimular los hechos incontrastables que mencionamos. Tal vez todo ello influyó para que el día 20 de diciembre se realizaran saqueos en diversas ciudades. La comprobada presencia de delegados del sindicato de camioneros (con sueldos de al menos 10.000 pesos) en la ciudad de Campana, de punteros muy visibles de la derecha peronista y de otros referentes políticos; por ejemplo, ligados al intendente de San Carlos de Bariloche, Omar Goye, por ello suspendido en sus funciones, quién notificó a los medios del grupo Clarín de los saqueos antes que las robinsoneadas se produjeran, en la organización de las acometidas contra supermercados demuestra que la pobreza que aún sufren muchos compatriotas no fue la causa principal y se intentó revivir el caos de fines del 2001. La saqueocracia pasó así a ser la fase superior del vandorismo y del ubaldinismo. O una forma peculiar de sindicalismo del siglo XXI. Por cierto que, subrayemos, en el marco de un plan de desestabilización ideado, conducido y liderado por los grandes medios reaccionarios.
Dejemos para terminar el cuadro y antes de pasar a mínimas conclusiones un breve comentario de dos declaraciones realizadas ya en 2013, poco antes de cumplirse un mes de los últimos sucesos comentados. El ex ministro de economía de Duhalde y Kirchner y frustrado candidato a la presidencia por la U.C.R. en el 2007, Roberto Lavagna, denunció fraude en las elecciones de octubre del 2011. Además de la total ausencia de pruebas y nula seriedad de sus dichos, al tardío denunciante le faltó definir si el verdadero triunfador resultó Jorge Altamira o su competidora por el último sitial Lilita Carrió. Pero en rigor se trata de una intervención siniestra en la actividad política, que marca a las claras que el economista pese a su promocionado auto-elogio como cultor de modales sutiles y refinados (florentinos) no pasa de ser un simple y pálido operador de un dirigente de una decadencia más profunda que las fosas de Mindanao: Eduardo Duhalde. La otra intervención correspondió a un personaje de la picaresca nacional, un curioso dirigente de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren, que carece de industrias porqué vendió su empresa en los años del predomino neoliberal. Muy suelto de cuerpo advirtió que los sindicatos deberían restringir sus demandas salariales; ya que de no hacerlo se estaría reconfigurando un escenario social similar al desencadenado durante el rodrigazo (primer intento en la Argentina de aplicar purgantes neoliberales) en junio de 1975. La disputa- como se ve- busca desestabilizar al gobierno mediante intervenciones de carácter perlocutorio (es decir, crear hechos desde el lenguaje) y no vacila en recurrir a los métodos más desleales y repugnantes que imaginarse pueda.
Conclusiones.
1) Pese a las dificultades provocadas por la crisis mundial el gobierno mantiene un rumbo correcto y alta aceptación, particularmente entre los sectores populares. Si no se desea apoyarlo, es preciso no debilitarlo favoreciendo a las derechas, habida cuenta que la opción real en la política concreta en la Argentina de la etapa es Crsitina o el neoliberalismo.
2) La ruptura entre Cristina y Moyano parece haber llegado a un punto no retorno. Pero la historia demuestra que en el peronismo lo imposible se vuelve factible una y otra vez. En especial el camionero debe reflexionar y aceptar que desestabilizando al modelo industrialista que recuperó la negociación paritaria, inscribió a la Argentina en el bloque de países latinoamericanos que pugna por la definitiva independencia y amplió los derechos de los trabajadores (entre muchos otros rasgos que favorecen a los sectores populares) no podrá defender ni a sus afiliados ni a los demás sectores sindicales. Con el modelo de Biolcatti, Magnetto, Barrionuevo, Venegas no habrá mejores conquistas para los trabajadores, sino más bien todo lo contrario.
3) Por otra parte, las posibilidades de Moyano de convertirse en dirigente político electivo son menos factibles que el PRO de Mauricio Macri tome un conjunto de medidas que favorezcan a los sectores populares. Que lo ensalcen los medios que hasta hace poco lo vituperaban no ha logrado reducir mínimamente su profunda imagen negativa.
4) La alianza con los Barrionuevo, Venegas o Micheli es peor que el famoso “abrazo del oso”. Es el apretón de una ballena que te sumerge en lo más hondo del mar.
 
Las Toninas. Del 12 al 31 de Enero de 1913.

viernes, 21 de diciembre de 2012

La onírica epifanía del chacho Peñatroski: Un gaucho federal, obrero y socialista


Por Raúl Isman.

Editor de Cuaderno de la IN
raulisman@yahoo.com.ar
 
(Texto escrito en exclusividad para Cuaderno de la Izquierda Nacional y editado originariamente en dicha publicación).
 
Una tarde de noviembre- en la que la aún no arribada canícula porteña hacía sentir sus rigores como si fuere un tórrido febrero- caminando por el centro de la ciudad de Buenos Aires me topé con una curiosa manifestación encabezada por pancartas, que exhibían los rostros de Vladimir Lenín y León Trotski. Se trataba de los manifestantes concurrentes a una marcha de las tantas que surcan habitualmente el centro porteño. Y se hallaban agrupados bajo la curiosa denominación de Convergencia Socialista, cuando en rigor debieran denominarse Divergencia Socialista, habida cuenta de la feroz y compulsiva propensión que carcome hacia la cariosinesis al conjunto de (mini) fuerzas que pululan en el espacio troskológico nacional. Yo cavilaba en lo difícil que debe ser relacionarse políticamente con compatriotas; que ni conocen necesariamente la efigie de los gladiadores del bolchevismo; cuando además la callejera carta de presentación los incluye como íconos cuyas ideas debieran resultar obligatoriamente de cotidiano debate en la sociedad civil (o pueblo llano). También recordé el comicio del 11 de marzo de 1973. Bajo la consigna liberación o dependencia el pueblo plebiscitaría el retorno de Perón y su modelo. Daba la nota por aquellos tiempos una organización trotskista que llamaba a impugnar programáticamente el sufragio y repartía boletas para colocar en las urnas con la imagen del revolucionario asesinado en Méjico. Para peor, dicha secta tenía la equívoca sigla de F.B.I. (Fracción Bolchevique de la Cuarta Internacional). Como se ve, en la división internacional del trabajo cierta izquierda recibe la función de hacer reír o provocar el ridículo. Casi tropiezo con Ariel, un compañero peronista con un pasado en la izquierda, al cual le referí las pancartas observadas y le dije que no sería poco adecuada la elección de un personaje nacional para ornar las referidas pancartas T. En broma le di una sugerente idea: el chacho Peñatroski debería ser el “Moisés” que condujera su rebaño hacia el anclaje con la realidad nacional, desde las oscuras, procelosas y turbias aguas de su cipayismo cultural.
La cuestión no pasó de una chanza, llegué a mi casa, completé algunas actividades y arrullado por el aire acondicionado y por el amor de mi mujer me dormí como una marmota. Sin dudas la breve conversación sostenida influyó en mi inconsciente porque rápidamente apareció el mismísimo chacho Peñatroski. Parecía el caballero escarlata, enteramente ataviado de rojo y montado en un caballo pinto. Ambos se desplazaban con garbo por la Avenida de Mayo, pese a los vehículos que amenazaban con levantarlos “como sorete en pala”, al decir de la criollísima expresión. Con espuelas doradas, que semejaban estrellas de cinco puntas, toda su vestimenta se hallaba tachonada con pins con forma de hoz y martillo. Antes de ser interceptado por las fuerzas policiales, fue abordado por movileros de canales y radios, que ya habían informado acerca de la extraña novedad e inclusive enviaron fotos y videos que fueron rápidamente subidos en diversos portales. Pese a las conocidas dificultades existentes para recordar sueños, estamos en condiciones de reconstruir de modo bastante fiel (o más bien verosímil) la improvisada conferencia de prensa que el Chacho Peñatroski brindó a los periodistas antes de hundirse tan rápido como había emergido en las brumas oníricas de las que surgió.
-¿Quién es usted? Le preguntó una periodista de una radio.
-Soy León Lenín Peñatroski, enviado por el secretariado (desunificado) de la octava internacional y arrabales interplanetario para predicar la luz de nuestra doctrina, el federal socialismo, tanto a nivel nacional, como mundial e intergaláctico.
-Los interrogantes brotaban casi a borbotones. ¿Qué es el federal socialismo?
-Un conjunto de ideas que eliminará de raíz todos los males de este mundo: las guerras, la explotación del gaucho por el terrateniente, del obrero por el capitalista, del marido por la esposa, la contaminación ambiental, las internas inconducentes entre los partidos de izquierda y mucho más. Las crisis ya no las pagarán los gauchos y otros sectores explotados, oprimidos y marginados.
-Y quienes las pagarán?
-Los capitalistas y terratenientes, desde luego.
Pero ¿cómo se hace para que efectivamente se hagan cargo de los costos de las crisis?
-Peñatroski sonrió pícaro y respondió: no me pregunten todo a mí. Las respuestas pueden buscarse en la propia lucha.
-Un periodista con formación teórica lanzó una incisiva pregunta. ¿Quién es el sujeto en esta revolución?
-El Gauchitariado, el sujeto nacido en el campo argentino que se proyecta a todo el mundo y aledaños. Gauchos de todas las comarcas of the worl, uníos.
-¿Y todo el gauchitariado se viste tan exóticamente como usted?
-No somos Maoistas, cada cual se puede presentar con el aspecto que desee.
-¿Cómo será la revolución que ustedes anhelan?
-Permanente. Unirá a todos los luchadores del orbe. Transformará el campo y la ciudad. Se dará en los países centrales, que se han desindustrializado. En los países periféricos, que se han desindustrializado antes de conocer el desarrollo manufacturero. Y en los países del socialismo realmente stalinista.
-Pero ya no queda socialismo real, el muro de Berlín se derrumbó hace más de dos décadas. China es una economía de mercado con partido único comunista…
Peñatroski lo miraba entre irónico y desdeñoso para decirle: -Querido amigo, usted le cree demasiado a la prensa burguesa.
-Aquí en la Argentina hubo hace casi un lustro un conflicto célebre entre el gobierno nacional y las patronales agrarias. ¿Cuál es la posición del federal socialismo en este enfrentamiento? ¿Con un gobierno progresista o con sus contrincantes agrarios?
- Ni con las patronales del campo ni con un gobierno burgués hipócritamente progresista. ¡Viva la indómita federación del gauchitariado y su organización independiente políticamente de patrones y gobiernos de turno!
-¿Cuáles son los ejes doctrinarios del socialismo federal?
No hay distancias entre táctica y estrategia. El capitalismo se derrumba. En cada lucha se juega el destino de la revolución. La crisis de la humanidad es la crisis de dirección del gauchitariado.
Estas fueron las últimas palabras durante la epifanía onírica del Chacho Peñatroski. Me despertó una polémica que miraba mi mujer por Tv. Jorge Altamierda miraba desdeñoso al pollo sojero y le decía: nosotros somos los únicos verdaderos Trotskistas. El pollo callaba sin conceder. Dilma Repollo los miraba compasiva; como asumiendo sólo para si la ortodoxia ideológica reclamada por sus dos contrincantes. Parece ser que el breve paso por este mundo de Peñatroski había resultado en vano. Es que al que nace troskitón es al ñudo que se pretenda darle baños de realidad nacional.

domingo, 2 de diciembre de 2012

PATRICIA ARÉVALO FERNÁNDEZ, AL IGUAL QUE CRUZ-COKE, DEBE SER INVESTIGADA



Luciano Cruz Coke en el ojo de la Contraloría y el Consejo de la transparencia

El jefe del Consejo de la Cultura, Luciano Cruz Coke, recibe golpes de todos lados. El primero de ellos fue propinado hace algunas semanas por el Consejo para la Transparencia (CPLT) que, junto con hacerle un severo llamado de atención por incumplir la ley, le ordenó entregar los correos electrónicos de Macarena Barros, ex jefa del Departamento de Ciudadanía. Se trata de la funcionaria cuestionada por hacer bullying a Galia Díaz, obligándola a viajar a Juan Fernández, donde perdió la vida tras el accidente del avión FACh.

La solicitud, realizada por un particular, originó una cadena de errores jurídicos del CNCA que, amparándose en la vida privada de Barros -que ya no trabaja en la entidad-, arguyó que la divulgación era ilegal. El CPLT se consiguió entonces el mail de Barros quien, de acuerdo a la resolución, no se opuso a la entrega de la información, aludiendo que ya no era una funcionaria activa de la entidad. Situación que Cruz Coke debió sopesar antes de responder con una negativa al ente fiscalizador.
El error podría crear un nuevo criterio del Tribunal Constitucional (TC) que recientemente anuló una decisión del CPLT para que la subsecretaría del Interior entregara copias de los mails del titular Rodrigo Ubilla. La misma apelación al TC, pero en favor del secretario general de la Presidencia Cristián Larroulet está a punto de ser analizada y todo indica que seguirá el mismo camino. Lo anterior porque la recurrida -Barros-, a diferencia de los secretarios de Estado, accedió a la petición por Transparencia.
Cruz Coke también fue cuestionado por la Contraloría debido a que el convenio que realizó con el Instituto de Previsión Social, tendiente a que los jubilados tuvieran beneficios en el teatro Oriente, no se ha cumplido hasta ahora, pese a que ha transcurrido un año. El cuestionamiento también alcanza a las productoras que se hicieron cargo de la administración del recinto, a la falta de mantención y a la ausencia de un seguro contra sismos. Por esta razón la Contraloría le otorgó un plazo perentorio para solucionar estas anomalías.


(Publicado en THE CLINIC)

Nota del Blog: PATRICIA ARÉVALO FERNÁNDEZ, al igual que Luciano Cruz-Coke, debe ser investigada por la Contraloría. Los gastos en la edición de libros -mal hechos, además- no se relaciona con la realidad.
Por libros cuyo precio cuesta, incluyendo todos los gastos, UN MILLÓN DE PESOS da CUATRO MILLONES, por ejemplo.
PATRICIA ARÉVALO FERNÁNDEZ es Jefa del CONSEJO DE LA CULTURA Y LAS ARTES DE ARICA.
El Intendente de Arica-Parinacota JOSÉ DURANA SEMIR y su asesor JUAN BERMEJO, tienen, como jefa de ella, responsabilidad, en este verdadero robo a las arcas fiscales.

viernes, 16 de noviembre de 2012

GUIDO VALLEJOS Y MALDITOS DEMOCRISTIANOS VINCULADOS A RED DE PROSTITUCIÓN INFANTIL



Productor de TV y destacado militante de la DC detenidos por vinculación con red de prostitución





Publicado por Redacción El Puerto Libre

16 Noviembre, 2012



Jaime Román, productor que trabajó en conocidos programas de TVN, fue detenido durante la tarde del jueves en el marco de la investigación por una red de prostitución infantil en Santiago.




La Democracia Cristiana suspendió este jueves la militancia de Diego Méndez Amor, ex tesorero de la DC, ex rector del Centro de Formación Técnica Simón Bolívar y ex candidato a alcalde en Renca.



Pero no es la primera vez que Román se ve envuelto en temas delicados, luego de que protagonizara una polémica en 2004 con Christell Rodríguez, pequeña cantante que concitó la atención de la televisión chilena cantando rancheras.



En aquella instancia, cuando la menor tenía 6 años, fue obligada a presentarse en un show en Calama a pesar de sufrir náuseas y un fuerte dolor estomacal. Tras el espectáculo, la enviaron a la Clínica de Antofagasta donde se comprobó que padecía de apendicitis.



Jaime Román, que era el productor musical en el programa “Rojo, Fama Contrafama” de TVN, presionó en un inicio para que Christell saliera rápidamente de su convalecencia ya que debía grabar su disco. “Hay que aprovechar el fenómeno mediático”, aseguraba el ejecutivo al diario El Mercurio en 2004.



“No es justo que organismos como el Sename se preocupen de las excepciones. Comienzan a exigir cosas justo cuando a una niña le va bien”, dijo en esa ocasión, citado por el diario La Nación.



En el incidente, TVN y Warner Music se desligaron del caso que fue tachado de explotación infantil, ante lo cual Jaime Román cambió su versión señalando que iban “a grabar cuando ella se sienta el descueve“, según indicó en una entrevista con LUN.



Recordemos que durante la tarde del jueves la PDI desbarató este jueves una red de explotación sexual infantil en Santiago, que involucraría al creador de “Barrabases” Guido Vallejos, a Jaime Román y a Diego Méndez (DC), ex candidato a alcalde de Renca y otrora rector del CFT Simón Bolívar, como supuestos clientes.



De acuerdo a los primeros antecedentes, la red operaba en un edificio ubicado en calle Coquimbo con Lira, en pleno centro de la comuna de Santiago, según se estableció tras una investigación iniciada hace 4 meses por la Fiscalía Metropolitana Sur.



En dicho prostíbulo se explotaba sexualmente a menores entre 15 y 17 años, que eran reclutadas en sectores periféricos de la Región Metropolitana.



biobiochile.cl



El demócrata cristiano Diego Méndez



La Democracia Cristiana suspendió este jueves la militancia de Diego Méndez Amor, ex tesorero de la DC, ex rector del Centro de Formación Técnica Simón Bolívar y ex candidato a alcalde en Renca, quien fue detenido en el transcurso de varios operativos por una red de prostitución infantil que funcionaba en el centro de Santiago.



Mediante una declaración la DC indicó textualmente:



“En relación a la información referida a una red de explotación sexual de menores y a la supuesta participación en la misma de un militante Demócrata Cristiano, la directiva del PDC se hace un deber declarar lo siguiente:



“Condenamos de la manera más enérgica cualquier tipo de explotación o abuso sexual, especialmente cuando involucra a menores. Presumiendo siempre la inocencia de las personas, respetando la garantía del debido proceso, declaramos que de llegar a comprobarse la participación de cualquier militante DC en este tipo de hechos, sin que esto signifique pre juzgar de manera alguna, la Directiva procederá a entregar los antecedentes al tribunal supremo solicitando la expulsión de cualquier militante que se llegara a encontrar involucrado en un caso de estas características, debiendo procederse desde ya a la suspensión de su militancia”.



lanacion.cl

domingo, 11 de noviembre de 2012

Pasó el 8n: sin modificaciones a la vista





Por Raúl Isman.

Docente y Escritor.
Columnista del Noticiero televisivo
Señal de Noticias y
del programa radial Periodismo Con-sentido.
Colaborador habitual del
periódico Socialista “el Ideal”
Director de la revista
Electrónica Redacción popular.

Sin embargo, las críticas kirchneristas a la movilización del jueves se apoyan en datos y citan consignas indiscutiblemente escritas en las páginas de Facebook que propagandizaban la convocatoria. Allí se ha usado el lenguaje del odio contra los planes sociales y la asignación universal ("planes descansar" y "asignación para coger", entre otras frases), que no salió de la cabeza de Cristina, sino de una iniciativa presentada, hace años, por Elisa Carrió. Este despiste ideológico, la antipatía contra la política y el encierro dentro de los propios deseos indican el terreno fracturado en el que se mueve la protesta.
Beatriz Sarlo. Ensayista. Insospechable de Kirchnerismo. Palabras enunciadas con relación al cacerolazo del 13 de septiembre
‎"Decir que un individuo o un grupo es de medio pelo implica señalar una posición equívoca en la sociedad ; la posición forzada de quien trata de aparentar un status superior al que en realidad posee. Con lo dicho está claro que la expresión tiene un valor históricamente variable según la composición de la sociedad donde se aplica"
Arturo Jauretche. Pensador nacional.
la Asignación Universal por Hijo que a algunos le molesta.
¿Por qué les molesta? Todo porque cuando no había esta Asignación por Hijo se podía contratar a una persona o de empleada o de asistente en la casa o de empleado golondrina por dos o tres palitos, chauchas y palitos, en cambio, cuando uno tiene uno tiene una Asignación Universal por Hijo ya tiene un piso del cual partir y por lo tanto no es que no se consiga gente para trabajar, no se consigue gente para explotar con la Asignación Universal por Hijo. Eso es lo fundamental.
Cristina Fernández de Kirchner. Presidente de la Nación. Blanco fundamental del odio cacerolero.
,
Tal como habíamos anticipado en el editorial de redacción popular (
http://www.redaccionpopular.com/articulo/argentina-8-de-noviembre-cacero...) correspondiente al corriente mes, la algarada fascistoide correspondiente al día que nació el criminal marino Alfredo Astiz (que en razón de estar preso no pudo concurrir a su fiestita de cumpleaños) y aniversario del paso al infierno del genocida almirante Emilio Eduardo Massera pasó sin mover el amperímetro en el fuerte respaldo social que sostiene la valiente gestión de la presidente Kristina Fernández. Los que concurrieron no sólo nunca votaron por los k; si no que pese a los esfuerzos de los organizadores para que los manifestantes no demuestren lo que señala Sarlo en uno de los epígrafes no pudieron con su genio e hicieron gala de intolerancia, golpismo, racismo y demás condiciones repudiables que conforman su consustancial A.D.N socio-cultural. Podríamos escribir un volumen para demostrar nuestros dichos, pero nos limitaremos a señalar sólo algunas cuestiones puntuales. Uno de los leit motiv del cacerolazo era por la libertad de expresión... y le pegaron a periodistas. De a varios agresores y desde atrás. Y pretendieron que no se filmase. La escuela de censura de las dictaduras cuenta con muy aventajados alumnos. Pero la contradicción, que no sabemos si los retrata de modo trágico o patético, la configuró el grotescamente burlón hecho que en una marcha contra la inseguridad un entusiasta cacerolero era el conocido asesino suelto, el odontólogo Barreda, quien mató a su esposa, su suegra y dos hijas, salvándose las mascotas hogareñas en razón de su condición viril. No faltaron las amenazas criminales contra la presidente y las nostalgias del golpe del 76. En síntesis, emergió la cloaca de la sociedad y pese a las advertencias y pedidos de los organizadores se presentaron "desnudos"; tal como eran desde nacimiento. Tal vez sea la causa- el obsceno fascismo desplegado el 13- de la menor convocatoria exhibida en esta ocasión, dicho esto claro está en nuestra modesta opinión.
La capacidad de que la desafinada sinfónica de los utensillos culinarios pudieren incidir políticamente en la marcha del rumbo nacional se halla por debajo de 0. La verdadera lucha transcurre alrededor de otras dos cuestiones. Ellas son claramente:
1) La apropiación del sentido, de la interpretación, de lo sucedido; que en rigor comenzó antes. La Nación titulaba que había preocupación en el gobierno nacional por lo que venía. Si la preocupación se debía a los caceroludos participantes el gobierno realmente sería un conglomerado de principiantes en la política. Imaginativo, provocador y como siempre berretamente chicanero el redactor del matutino de nombre tan impropio, Carlos Pagni, ensayo su afiebrado análisis al otro día: "El pueblo, que no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes, mostró su rostro, impreciso y sereno , para producir la movilización espontánea más importante que se haya conocido durante el ciclo democrático. Es comprensible que en la casa del poder se infiltre el desasosiego. Cristina vuelve a estar frente a una gran crisis". Espontaneidad, rostro sereno, movilización más importante que se haya conocido durante el ciclo democrático (el periodista era una larva o habitaba en Plutón en semana santa de 1987) parece que Pagni, procesado por graves cargos, o vive en otra galaxia o es un vulgar mentiroso. Que el lector elija la opción más adecuada. Prosigue en su obra maestra de la ficción diciendo: "¿Conseguirá la movilización de anoche que la señora de Kirchner derribe su blindaje narcisista para ensayar un giro autocrítico? A partir del cacerolazo de septiembre los kirchneristas históricos asistieron al proceso inverso: una Presidenta más inaccesible, refractaria a toda disonancia, rodeada por un cerco juvenil que reitera sus consignas". Del periodismo a la psicologia- pasando por el espionaje a gobernantes- nada parece estar alejado de la comprensión pagnista. Sólo le faltaría explicar minucias tales como cual es el grado de vinculación (esquizofrénica) con la realidad de manifestantes que corean se va a acabar la dictadura de los k, mientras son custodiados por la policía. Por otra parte el periódico mitrista no se privó de editorializar llamando lisa y llanamente a un golpe, (de modo análogo a lo que hizo en anteriores coyunturas históricas) como analizó el senador Aníbal Fernández y puede leerse desde 
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-207536-2012-11-10.html. Una batalla por el sentido que preferimos no librar fue el debate acerca de la magnitud de la concurrencia. Fuerte protesta nacional, titulaba Clarín. Las provincias y la enorme cantidad de municipios en que las cacerolas fueron utilizadas para producir sabrosos guisados o bien no son el país o no están integradas por seres humanos. Por observaciones personales in situ y análisis de diversas tomas fotográficas nuestra percepción es que resultó un 8n mucho más raquítico que el 13s.
2) La otra cuestión residen en quien capitaliza políticamente la chiringada caceroluda. En Pole Position se anotó Mauricio "yo no fui" Macri, que convocó a la marcha hermanados todos en la bandera argentina, pero omitió comentario alguno sobre los símbolos nazis enseñoreándose tanto el 13s, como el 8n. La misma noche del 8 se destacaba vendiendo el oso antes de cazarlo (el kirchnerismo ha muerto era su mensaje implìto) desde la pantalla cómplice de T.N, entrevistado por Eduardo Van der Cobos (Cooy). Se emocionaba hablando de un pueblo (¿se habrá equivocado de estación?) que había perdido el miedo (¿a que?) y que unido y solidario reclamaba un gobierno que le resolviera sus urgencias. Tal vez ni se dio cuenta que sus palabras se volverían como boomerang contra él mismo; ya que el 9n se desató una lluvia en la ciudad que Maurizio mal gobierna con la consiguiente inundación. El ubicuo (frente a las cámaras) jefe de gobierno desapareció en la (in)acción y su locuacidad se volvió silencio sepulcral, reapareciendo muy tarde para culpar al gobierno nacional. Macri es capaz de ser sorprendido violando un niño y culpar del hecho a Cristina. Cerca de la medianoche de la muy difícil jornada no se conocía la opinión de nadie de su gobierno acerca de hipotéticas compensaciones por los daños sufridos por vecinos, viandantes y comerciantes. Como dice el slogan de campaña, en todo estas vos (tapado por el agua). Hormiguita viajera por el mundo cuando se supone que debería trabajar, cholulo de toda banda que visite Buenos Aires, anfitrión de todo vende humo de espiritualidad berreta, rata fugitiva de cualquier debate serio, Maurizio desconoció el abc de todo gobernante: ponerse a la cabeza de las tareas en una emergencia climatológica por segunda vez en pocos días. Lo más gracioso es que la inmensa mayoría de los caceroludos lo vota, lo ama y lo idolatra; mientras él primero les introduce primorosamente un dedo en el ano, para luego avanzar con toda la mano. El cacerolismo es la fase superior del masoquismo. Claramente el romance Macri-portadores de utensillos culinarios se halla muy lejos de haberse roto o al menos evaporado en las (inmundas) aguas de la inundación. Por lo cual es un muy probable que emerja con una porción muy considerable de sufragios y principal heredero en esta sonora franja de votantes.
Otro (autoproclamado) candidato a rapiñar parte del voto caceroludo es el Toni Blair argentino, Hermes Binner. En un dechado de mojigato cinismo convocó a cacerolear; pero él se abstuvo de concurrir. Tal vez intuyendo que algunos concurrentes le recordaren que su partido se (mal) autodenomina Socialista con los rudos modales que caracterizan a los portadores de ollas y sartenes. Sin dudas debe ser muy desagradable que la cuidada cabellera del anestesista santafesino mude hacia la calva reluciente de su sucesor Antonio Bonfatti a golpes de cacerola en la testa. Lo que se dice un audaz para la acción política, convocar a un acto visto por él mismo como apoteosis de la libertad y huir como rata en el momento de concurrir.
Menos posibilidades de capitalizar la caceroleada tienen los insepultos restos mortales de la Unión Cívica Nacional, al punto que su candidato presidencial, Ricardo Alfonsín actuó más como comentarista político que como dirigente con pretensiones de acceder a la primer magistratura al declarar que en el Frente Para la Victoria se nominará a Daniel Scioli como candidato al ejecutivo nacional. Demostraba dos cosas con sus dichos. La total impotencia radicheta para construir política de masas con aspiraciones ganadoras y su nostalgia por la etapa en que su fuerza podía posar como progresista; que se reciclaría en caso que el ex motonauta fuera el postulante oficialista en el 2015. Dos situaciones altamente improbables: que Scioli defienda los colores del F.P.V para el ejecutivo y que el putrefacto cadáver radical pudiere aparecer como progresista. La alianza con el ultraderechista neoliberal Francisco de Narvaez en el 2011 muestra la verdadera orientación de la fuerza en laque militan derechistas y clarínfílicos como Aguad, Morales, Sanz, Cobos, Gil Laavedra, por citar sólo algunos.
En el peor peronismo las cosas no están como para festejar ni con una gaseosa light. Su única chance de incidir en la política nacional depende de que la presidente deje de controlar al peronismo y ello les de alguna posibilidad en el debate sobre el rumbo de la fuerza creada por Perón. En caso que no ocurra tal situación el diputado Amadeo seguirá siendo un ignoto caceroludo en hipotéticas algaradas futuras y la diputada Barrionuevo continuará demostrando como en la Facultad de Derecho se enseña pugilato y no leyes.
Más vergonzante aún es la prédica y la acción de los oscuros arrabales de la (supuestamente progresista) política nacional y algunos sindicalistas. Los Pablo Micheli, los Pino Solanas, los Claudio Lozano, los Stolbizer, los Victor De Genaro, los libres del sur más algunos que olvidamos o preferimos no recordar constituyen los fondos buitres de la política nacional. Pero jamás comprendieron una cuestión primordial; la Argentina con los Kirchner salió del default en lo económico, pero jamás estuvo cerca de defaultear políticamente. Por lo tanto, ellos quedan siempre incómodos orinando fuera del tarro y como el tero, pegan el grito en un sitio y el huevo en otro. Aspiran a rastacuerear algún votito caceroludo, mientras su principal preocupación consiste en restarse unos a los otros activistas, sellos, agrupamientos y aparatitos menores.
Otra de las frases hechas de los grandes massmedia- verdaderos titiriteros de lo acontecido- consiste en preguntarse hipócritamente "si la presidente escuchará el mensaje de la calle". Tal misiva oscila desde la llana destitución o deseada muerte para la mandataria, hasta el abandono del programa votado por el pueblo hace un año y su reemplazo por el fracasado ideario neoliberal. Y esta vez Kristina les respondió al otro día, demostrando que tiene las orejas bien puestas: así lo resumía página 12 “La presidenta Cristina Kirchner destacó "el carácter inclusivo" de las políticas que pone en marcha el gobierno nacional y criticó a "aquellos que se quejan de la inclusión de otros pero no de las rentabilidades propias". Aseguró que su gestión continuará con su política de desendeudamiento externo y con la Asignación Universal por Hijo, por más que les moleste a aquellos que "antes podían contratar a una persona por chauchas y palitos, y que ahora, en cambio, no consiguen explotar" porque están obligadas a pagarles ese beneficio. “Este proyecto incluye hasta a aquellos que no están de acuerdo”, subrayó sin referirse a ningún tema puntual y pidió a los dirigentes de la oposición "que no creen en nuestro modelo, que se encarguen de generar uno que conforme a la sociedad".
El Jefe de Gabinete de Macri, Horacio “el guasón” Rodríguez Larreta se apresuró a declarar: "La presidenta le falta el respeto a la sociedad". Para el funcionario la sociedad sólo se compone de gente de clases medias o altas. ¿Y si se pensase el problema como que el Pro le resta entidad a los millones de seres humanos; que no sólo no cacerolearon, si no que apoyan con alma, cuerpo, vida, razón, entusiasmo y corazón a la presidente? ¿Qué vale más? ¿El 54 % expresado en las urnas o un puñado (aunque fuere de cientos de miles) de caceroludos.
Es decir, no nos harán modificar el rumbo para que seamos otra Grecia, otra España. Si quieren gobernar, ganen elecciones, mientras tanto, del 8n pasaremos al 7d, fecha en que se abrirá una nueva etapa en la historia de la comunicación democrática en todo el mundo. Y todo ello en el marco de un proceso de creciente autonomía nacional, de hermandad con los demás pueblos latinoamericanos, de más y mejor justicia e inclusión social. Nos encaminamos a alcanzar una inédita década “dorada”, en la que hemos recuperado la industria, la ciencia propia, la capacidad del estado para incidir en la economía, crecientes y sofisticados derechos (matrimonio igualitario, ley de identidad de género, voto joven, entre otros) y podríamos seguir. Pero sinteticémoslo en la recentralización de la política; tal como lo destacó la presidente al otro día del sonoro desplazamiento de las clases medias. A lo que se oponen los caceroludos, que oscilan entre la tontería, la inutilidad y la impotencia rabiosa. La verdad es que no son preocupantes. Pero debemos estar muy alertas frente a los titiriteros de las cacerolas. Unidos, organizados, críticos y prevenidos. Los próximos zarpazos pueden ser tan ilegales, como torpes y asombrosos.